A un año de la tragedia de la DANA en Valencia
Las familias de los desaparecidos en la DANA piden continuar con las búsquedas y cerrar el duelo: «Nadie merece acabar en una cuneta o en el barro»
Las familias de los desaparecidos en la DANA piden continuar con las búsquedas y cerrar el duelo: «Nadie merece acabar en una cuneta o en el barro»
Agentes del GEAS rastrean el Júcar en la búsqueda de desaparecidos dana. Europa Press.
Por LGI
18 de octubre de 2025

A casi un año de la catastrófica DANA que azotó la Comunidad Valenciana el 29 de octubre de 2023, tres familias siguen sin poder enterrar a sus seres queridos. Elizabeth, Javier y Francisco desaparecieron aquel día, y sus cuerpos aún no han sido hallados pese al despliegue constante de la Guardia Civil por tierra, mar y aire.

«Somos tres familias unidas por la tragedia, fuertes y con esperanzas de cerrar pronto el ciclo«, afirma Ernesto, tío de Elizabeth, quien fue arrastrada por una riada cuando viajaba junto a su madre cerca del Hotel La Carreta de Chiva. Francisco desapareció tras salvar la vida de sus dos nietos, a quienes subió al techo del coche en Montserrat antes de ser engullido por las aguas. José Javier, vecino de Pedralba, fue arrastrado junto a su hija —una joven con síndrome de Down cuyo cuerpo sí fue recuperado—.

Los tres han sido declarados fallecidos legalmente, pero sus familias se resisten a rendirse. «Hay gente que duda, pero tengo todas las esperanzas de que los van a encontrar. Nadie se merece estar en una cuneta o en un barranco. Necesitamos cerrar el ciclo y saber dónde llevarles flores», explica Ernesto, con serenidad y fe en el trabajo de los agentes.

La tragedia dejó 229 muertos oficialmente reconocidos, aunque la cifra podría aumentar tras los informes pendientes del juzgado de Catarroja, que investiga la gestión institucional durante las inundaciones. A ello se suman centenares de miles de damnificados y pérdidas materiales incalculables.

«Por su descanso y por el nuestro, necesitamos encontrarles. De otra manera, es imposible», repite Ernesto, que agradece el esfuerzo de los equipos de rescate. «Para muchos agentes, ya es una cuestión personal. Sé que los van a hallar, tarde o temprano».

Saray, hija de Francisco, comparte esa esperanza, aunque denuncia la lentitud judicial y la falta de respuestas claras: «No llevamos ni un año y ya se nos acumulan las dudas y la frustración. Mi padre dio su vida por salvar a sus nietos, y aún no tenemos un lugar donde llorarle».

Desde el Instituto Armado, aseguran que «la búsqueda no se detendrá«. Las compañías de Paiporta, Llíria y Sueca coordinan las operaciones, ampliando las zonas de rastreo con apoyo de unidades especializadas como el GEAS o el Grupo de Montaña. Cada hallazgo, por mínimo que sea —un resto, una prenda, una pista—, se trata con extremo cuidado.

«La esperanza es lo último que se pierde«, repiten los agentes, mientras las familias insisten en mantenerse unidas y firmes. «Estamos fuertes y seguimos luchando por los que ya no pueden alzar la voz«, resume Ernesto, con la fe intacta en que, algún día, podrán poner flores sobre la tierra donde descansen los suyos.

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