En un nuevo capítulo de la tensa relación entre Francia y Argelia, el gobierno argelino ha rechazado esta semana la expulsión de un inmigrante argelino detenido en Nice por violencia doméstica. Dicho inmigrante, con una orden de expulsión del país en fase de ejecución (OQTF), fue enviado de vuelta a Francia después de que las autoridades en el aeropuerto de Argel se negaran a aceptarlo. Un episodio que ya no resulta aislado y que ha aumentado el conflicto migratorio franco-argelino y que afecta directamente a España.
El individuo, cuya identidad completa no ha trascendido, cuenta con un historial delictivo significativo. Antes de su detención en Nice a finales de enero de 2025, había sido condenado varias veces por delitos que incluyen no sólo la violencia doméstica, sino también otros delitos menores acumulados en el tiempo.
Al llegar al aeropuerto de Argel, la respuesta de las autoridades fue clara: sólo aceptarían a individuos con pasaportes válidos o aquellos con permisos consulares especiales. Este requisito ha sido un palo en la rueda en las relaciones entre ambos países respecto a la repatriación de ciudadanos argelinos. La situación se agravó cuando, según fuentes cercanas al incidente, la Policía argelina se dirigió a los agentes franceses con un tono despectivo, diciéndoles «Vale, ya está, váyanse».
Este no es un incidente aislado; sigue a la reciente negativa de Argelia de recibir al influencer argelino Doualemn, detenido en Francia por incitación a la violencia. La acumulación de estos rechazos ha provocado críticas significativas desde Francia. El diputado de Alpes-Maritimes, Éric Ciotti, ha denunciado este último rechazo como «un nuevo escándalo y una nueva humillación» por parte de Argelia, calificando al país africano como «un estado canalla» y resaltando la frustración francesa ante la falta de cooperación argelina.
Tras ser rechazado, el inmigrante argelino multirreincidente fue trasladado al Centro de Retención Administrativa (CRA) de Mesnil-Amelot, Seine-et-Marne, el domingo 2 de febrero. Allí permanecerá mientras se decide su situación legal en Francia. La OQTF sigue en vigor, pero, sin un país dispuesto a recibirlo, su futuro es incierto.
Este rechazo no sólo complica la política migratoria francesa sino que también subraya y aumenta las tensiones diplomáticas preexistentes entre Francia y Argelia. Las disputas sobre el Sáhara Occidental, la cooperación en seguridad e inmigración, y ahora estos incidentes de expulsión fallida, añaden capas a una ya compleja relación.
Impacto negativo directo para España
La situación entre Francia y Argelia puede tener repercusiones significativas para España, según fuentes de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (CGEF) de la Policía Nacional consultadas por LA GACETA. Estas fuentes indican que el actual conflicto diplomático está incidiendo negativamente en la ya considerable presión migratoria desde Argelia hacia la Región de Murcia, Cataluña e Islas Baleares. «La dificultad para los inmigrantes argelinos de llegar a Francia por vía aérea, debido a los controles reforzados, está desviando flujos migratorios hacia España», afirmó un portavoz de la CGEF.
Esta desviación ha llevado a un incremento en la utilización de España como un punto de tránsito para acceder ilegalmente a Francia. Sin embargo, las tensiones entre París y Argel complican aún más la problemática para nuestro país. «El rechazo de Argelia a acoger a sus ciudadanos expulsados de Francia está creando un efecto rebote hacia nuestro país», señalan desde la Policía Nacional. Esta dinámica podría conducir a que muchos opten por quedarse en España de manera indefinida, lo que, según los agentes, «está contribuyendo a un aumento de problemas relacionados con la delincuencia en ciudades como Barcelona y Palma«.
«Estamos viendo cómo la falta de cooperación argelina y las tensiones con Francia están alterando el patrón migratorio, haciendo de España no sólo un país de paso, sino un destino final para muchos«, concluyen fuentes policiales. Así, la negativa de Argelia a aceptar a sus ciudadanos devueltos desde Francia no sólo complica la política migratoria francesa sino que también amenaza con agravar la situación migratoria en España.