«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Más de 5.300 violaciones

El Gobierno de Sánchez desprotege a las mujeres: los delitos sexuales volvieron a subir en 2025 y rozaron los 22.000

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska. Europa Press

España cerró 2025 con un nuevo incremento de los delitos contra la libertad sexual. Según los datos oficiales del Ministerio del Interior, se registraron 21.659 infracciones penales de esta naturaleza, un 2,3% más que en 2024. Dentro de esta categoría, las agresiones sexuales con penetración alcanzaron los 5.363 casos, lo que supone un aumento del 2,8%.

Las cifras consolidan una tendencia preocupante. Lejos de descender, la criminalidad sexual continúa al alza y mantiene una presión constante sobre las estadísticas anuales. La media supera las 59 infracciones sexuales al día en todo el país, una realidad que impacta de forma directa y mayoritaria sobre mujeres y menores.

El balance también confirma que el crecimiento no se limita a un tipo concreto de delito. Aumentan las agresiones más graves, mientras el total de infracciones penales en España asciende a 2.474.156, 19.950 más que el año anterior. La criminalidad violenta, en conjunto, experimenta una subida del 4,5%.

En este contexto, vuelve a emerger un debate que el discurso oficial evita abordar de forma directa: la relación entre determinados perfiles de delincuencia y la inmigración ilegal. Distintos informes policiales y datos judiciales publicados en los últimos años han reflejado una sobrerrepresentación de extranjeros en determinados delitos violentos y sexuales, especialmente en grandes núcleos urbanos.

El fenómeno no es nuevo. En ciudades como Barcelona o Madrid, las memorias de la Fiscalía han señalado en ejercicios anteriores un peso significativo de autores extranjeros en agresiones sexuales en grupo y delitos contra la libertad sexual. También en comunidades autónomas como Cataluña o Baleares, los sindicatos policiales han advertido reiteradamente sobre el impacto de la inmigración ilegal en la presión delictiva.

Mientras los hurtos bajan y permiten suavizar el balance general, los delitos que más alarma generan continúan creciendo. Y entre ellos, los que atentan contra la libertad sexual ocupan un lugar cada vez más preocupante en las estadísticas oficiales.

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