Ceuta no ha cerrado la crisis tras la invasión. Casi tres meses después de la entrada masiva del 30 y 31 de julio, más de 6.000 inmigrantes ilegales siguen repartidos por los campamentos habilitados en la ciudad autónoma.
Sin embargo, la novedad no está en los centros, sino en los acantilados. LA GACETA ha podido constatar sobre el terreno que en la zona del Recinto y en Sarchal vuelven a emerger asentamientos de inmigrantes ilegales marroquíes, justo en los mismos lugares que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado despejaron hace apenas unas semanas.
El equipo de este medio ha datado ya más de una veintena de asentamientos en las zonas acantiladas del Recinto. Una parte de los ocupantes se ha instalado en las cuevas que jalonan el acantilado y, como ya ocurrió en agosto, los residuos vuelven a caer al fondo marino. Durante los trabajos de documentación, parte del equipo de LA GACETA fue identificado por la Guardia Civil, presente en la zona.
Los asentamientos no crecen solos. Durante los últimos días, este medio ha visto a vecinos del Recinto y de Sarchal bajar hacia los acantilados con bolsas de alimentos. Así, el número de chabolas ha ido aumentando día tras día hasta llegar a la situación actual. Quienes se refugian allí son —la mayoría— marroquíes que no quieren ser identificados y que huyen de los cribados que los efectivos de la Unidad de Intervención Policial (UIP) efectúan en distintos puntos de la ciudad.
El Gobierno de Sánchez declaró la «normalidad» el 11 de octubre
El Gobierno dio por concluido el desalojo de las costas el pasado 11 de octubre, cuando la Policía Nacional vació el asentamiento del Guano, último reducto tras los de la playa Benítez y el Trampolín, dos días antes de la visita de los Reyes a la ciudad. El ministro Ángel Víctor Torres cifró entonces en cerca de 12.000 los retornos a Marruecos desde el 10 de agosto. Los acantilados del Recinto y Sarchal ya habían servido de cobijo a numerosos marroquíes tras la avalancha del Tarajal; lo que LA GACETA documenta ahora es que ese ciclo se repite apenas dos semanas después de la foto de normalidad.
Mientras tanto, la ciudad soporta una ocupación sin precedentes. Según las cifras aproximadas que maneja LA GACETA, unos 6.000 inmigrantes ilegales se reparten entre los campamentos de acogida, con entre 1.700 y 1.800 en el recinto portuario, 1.300 en Loma Margarita, entre 800 y 1.000 en Loma Colmenar, un millar en la explanada de la antigua cárcel de Los Rosales, 450 en Caballería, 400 en la Hípica y 200 en Sidi Embarek. A ellos se suman los cerca de 900 residentes del CETI u unos 3.300 menas atendidos con recursos de la ciudad autónoma, sin contar a los que aún no han sido filiados, y, según fuentes policiales, en torno a 2.000 más ocultos en pisos, casas y garajes de los barrios periféricos. Y quienes duermen en montes, vaguadas o en plena calle.