Los militares españoles de origen marroquí representan alrededor del 30% del personal de tropa destinado en Ceuta y Melilla, aunque en determinadas unidades estratégicas su peso supera ya el 50%. La presencia es especialmente elevada en unidades de Apoyo Logístico, Zapadores y Transmisiones, según fuentes militares citadas por The Objective.
El dato ha adquirido especial relevancia en un contexto de creciente tensión con Marruecos y de preocupación dentro de las Fuerzas Armadas por las vulnerabilidades de seguridad y contrainteligencia que pueden surgir en dos de los territorios más sensibles para la defensa nacional.
Desde la Jefatura del Estado Mayor del Ejército se considera que esta realidad puede implicar determinados riesgos, aunque también se antepone la necesidad de mantener cubiertas las plantillas y disponer de suficientes efectivos en Ceuta y Melilla.
Unidades con un elevado valor estratégico
La cuestión resulta especialmente sensible por la importancia de las unidades desplegadas en ambas ciudades autónomas. Ceuta alberga, entre otras formaciones, al Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, mientras que en Melilla se encuentra el Grupo de Regulares de Melilla número 52.
A ellas se suman unidades de Zapadores, Transmisiones y Apoyo Logístico, esenciales para el funcionamiento operativo de las Fuerzas Armadas en ambos territorios. En algunas de estas unidades, más de la mitad de la tropa está formada por tropa con raíces marroquíes.
Preocupación por posibles vulnerabilidades
La elevada presencia de efectivos con vínculos familiares en Marruecos ha adquirido una nueva dimensión después de conocerse denuncias internas sobre presiones ejercidas por los servicios de inteligencia de Rabat contra algunos militares españoles durante sus viajes familiares al país vecino.
Según las informaciones publicadas, determinados efectivos habrían sido contactados para obtener datos sobre sus unidades, mandos o movimientos internos. Algunos habrían optado incluso por dejar de viajar a Marruecos durante sus permisos para evitar situaciones comprometedoras.
Estas circunstancias han reforzado la preocupación sobre la necesidad de extremar los mecanismos de contrainteligencia y protección del personal destinado en Ceuta y Melilla. El Ejército mantiene, no obstante, que la prioridad continúa siendo garantizar la operatividad de unas unidades que desempeñan un papel central en la defensa de la soberanía española sobre ambas ciudades autónomas.