Los servicios de inteligencia españoles consideran probable que Marruecos continúe ejerciendo presión sobre Ceuta y Melilla mediante acciones encubiertas difíciles de atribuir directamente a Rabat, en un contexto marcado por la reciente entrada masiva de inmigrantes y las dudas sobre el papel desempeñado por el país vecino.
Según informaciones recogidas por El Faro de Ceuta, los análisis de Inteligencia sitúan el principal riesgo en la denominada «zona gris», una estrategia situada por debajo del conflicto militar abierto y basada en operaciones destinadas a desgastar, desestabilizar o presionar al adversario sin llegar a una agresión convencional.
Entre los posibles métodos aparecen ciberataques, nuevas oleadas migratorias utilizadas como instrumento de presión, campañas de desinformación en redes sociales, difusión de bulos y posibles sabotajes contra infraestructuras.
Los informes descartan a corto y medio plazo una operación militar marroquí destinada a ocupar Ceuta o Melilla, pero advierten de que las tensiones en torno a ambas ciudades autónomas pueden mantenerse o incluso aumentar mediante métodos indirectos.
La inmigración como instrumento de presión
La alerta llega después de la entrada masiva registrada a finales de julio, cuando decenas de miles de personas accedieron a Ceuta desde territorio marroquí y dejaron a la ciudad sumida en una grave crisis social y de seguridad.
Uno de los principales interrogantes continúa siendo cómo pudo producirse una entrada de semejante magnitud sin que las autoridades españolas lograran impedirla previamente.
El Gobierno ha insistido en que nadie anticipó la dimensión exacta de lo ocurrido, mientras en los últimos días se ha abierto una discusión pública sobre los informes disponibles antes de la crisis y sobre qué organismos tuvieron conocimiento de posibles movimientos en la frontera.
La hipótesis de Inteligencia sobre futuras actuaciones en la «zona gris» vuelve a situar ahora la presión migratoria como una de las herramientas susceptibles de ser utilizadas para desestabilizar Ceuta y Melilla.
Ciberataques y sabotajes
Durante la crisis de julio también se detectaron mensajes difundidos a través de redes sociales que alentaban ataques informáticos contra instituciones españolas, incluido el Ministerio de Asuntos Exteriores. Asimismo, circularon llamamientos a realizar posibles sabotajes contra instalaciones eléctricas y otras infraestructuras.
El propio ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, llegó a mencionar la existencia de bulos, campañas de desinformación y mensajes dirigidos a aumentar la presión sobre la frontera entre los factores analizados tras la entrada masiva. Los servicios de inteligencia consideran precisamente que este tipo de operaciones pueden convertirse en una vía habitual de presión contra España.
Las dudas sobre el papel de Rabat
La actuación de Marruecos durante las horas de mayor presión fronteriza continúa generando interrogantes.Diversas informaciones han señalado la pasividad de las fuerzas marroquíes durante determinados momentos de las entradas, aunque hasta ahora no existe una confirmación pública de que la operación fuera ordenada directamente por los círculos de poder próximos al rey Mohamed VI.
La situación difiere en ese sentido de la crisis de mayo de 2021, cuando la entrada de miles de personas en Ceuta se produjo en medio de una grave crisis diplomática entre Madrid y Rabat.
En esta ocasión, no se ha producido una declaración oficial marroquí que vincule abiertamente la presión fronteriza a una disputa con España.
Sin embargo, los servicios españoles no descartan que actores vinculados al aparato marroquí puedan recurrir a acciones indirectas para aumentar la tensión sin dejar una huella clara de responsabilidad estatal.
El choque entre Interior y Defensa por los avisos
La crisis ha provocado también un enfrentamiento político sobre el funcionamiento de los servicios de información españoles. El Gobierno ha defendido que no existió una advertencia concreta que permitiera anticipar una entrada masiva de la magnitud registrada el 30 de julio.
Al mismo tiempo, desde Defensa se ha defendido públicamente el trabajo del Centro Nacional de Inteligencia y se ha insistido en que la información disponible fue compartida con los organismos correspondientes.
La controversia ha abierto dudas sobre qué sabía exactamente el Gobierno antes de la crisis y qué medidas preventivas fueron adoptadas. Ahora, los nuevos análisis de Inteligencia sugieren que el riesgo no ha desaparecido.
Ceuta y Melilla, objetivo de una presión permanente
La denominada «zona gris» se ha convertido en uno de los principales escenarios de preocupación para la seguridad española. En lugar de una confrontación militar directa, este tipo de estrategia busca erosionar gradualmente la estabilidad del adversario mediante acciones que individualmente pueden parecer limitadas, pero que acumuladas generan un fuerte impacto político, económico y social.
En el caso de Ceuta y Melilla, los servicios españoles consideran que la combinación de presión migratoria, ciberataques, sabotajes y operaciones de desinformación puede seguir siendo utilizada en el futuro.
Las advertencias llegan además en un momento especialmente delicado para las relaciones entre España y Marruecos, después de una crisis que ha vuelto a demostrar hasta qué punto la seguridad de las ciudades autónomas depende también de la actuación de Rabat al otro lado de la frontera.