Los vecinos del parque del Cerro Almodóvar, en el madrileño barrio de Aluche, llevan meses quejándose por la proliferación de infraviviendas (chabolas) que, además de un considerable aumento de la inseguridad en la zona, han llevado suciedad y malos olores a un entorno natural que muchos madrileños visitan para hacer deporte.
Los vecinos se han acostumbrado a ver por el suelo latas de cerveza, papel higiénico, basura en general e incluso jeringuillas a la vista. «Todo el parque está perdido, está fatal», lamentaba un vecino de la zona.
Los residentes denuncian que muchos de estos «visitantes» utilizan las vallas de las obras del Ayuntamiento para hacerse sus propios parapetos.
También señalan que últimamente «ha habido atracos, en ese tramo, y la gente sale corriendo». Incluso una vecina explica, atónica: «Ahí, en ese cubo de la ropa, se acuestan. Abren y se encierran». Temen que el chabolismo se asiente en ese enclave de manera definitiva. Y hay un temor que sí parece compartido por todos: el posible «efecto llamada».