El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha reconocido este viernes que en Ceuta se han registrado siete violaciones y otras diez agresiones sexuales desde la entrada masiva de inmigrantes del pasado 30 de julio, en plena crisis migratoria y de seguridad en la ciudad autónoma.
Marlaska ha facilitado las cifras durante su comparecencia ante la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, donde ha tenido que dar explicaciones sobre la gestión del Gobierno ante una crisis que mantiene todavía a miles de inmigrantes y alrededor de 1.500 menores en Ceuta.
«Tenemos siete agresiones sexuales constitutivas de violación a día de hoy y diez de otro tipo de agresión sexual no constitutiva de lo que conocemos como violación», ha señalado el ministro. El titular de Interior ha admitido además que las víctimas son «principalmente vulnerables», aunque ha evitado ofrecer más detalles sobre su identidad. «No voy a identificar en más términos porque no creo que sea tampoco imprescindible. Son personas, mujeres principalmente vulnerables», ha añadido.
La mayoría de las víctimas serían menores
Los datos conocidos este viernes agravan las advertencias realizadas apenas un día antes por la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, que ya había alertado de un incremento de determinadas categorías delictivas en Ceuta. Peramato señaló que el último informe recibido por la Fiscalía contabilizaba 16 agresiones sexuales con 17 víctimas, de las cuales 16 eran mujeres.
La fiscal general añadió un dato especialmente preocupante: la mayoría de las víctimas eran menores de edad. «Lo que nos ha comentado la fiscal jefe de Ceuta es que se ha producido, verdaderamente, un incremento de algunas categorías delictivas», explicó.
La comparecencia de Marlaska confirma ahora que siete de esos ataques han sido considerados violaciones, mientras otros diez corresponden a otras formas de agresión sexual.
5.000 inmigrantes permanecen todavía en Ceuta
La situación se produce casi un mes después de la entrada masiva del 30 de julio, que desbordó los recursos de acogida, seguridad y protección de menores de la ciudad autónoma. Marlaska ha cifrado en unos 5.000 los inmigrantes que todavía permanecen en Ceuta, de los cuales alrededor de 1.500 serían menores de edad.
Antes del episodio del 30 de julio, la ciudad ya registraba cerca de 800 menores extranjeros, según los datos facilitados por el propio ministro. La llegada masiva ha obligado a reforzar instalaciones, trasladar internos, movilizar recursos policiales y activar mecanismos extraordinarios de atención ante una situación que sigue lejos de normalizarse.
El Gobierno ha insistido en que su prioridad pasa por proteger a los colectivos más vulnerables, aunque los datos sobre agresiones sexuales han incrementado la presión sobre Interior y sobre la gestión de la seguridad en la ciudad.