
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mandó a la Policía a cargar contra aficionados que celebraban el pase de España a la final del Mundial en las calles de Madrid, según sostienen fuentes policiales citadas por OkDiario. Los incidentes se produjeron pocos minutos después de la victoria de la selección española frente a Francia, cuando cientos de personas festejaban el resultado en el centro de la capital.
Tras el encuentro disputado en Dallas, numerosos seguidores abandonaron la plaza de Colón, donde habían seguido el partido en pantallas gigantes, y se desplazaron hacia el entorno de la plaza de Cibeles para continuar con las celebraciones. Fue en ese momento cuando se produjeron las actuaciones policiales que derivaron en escenas de tensión entre los asistentes.
De acuerdo con las mismas fuentes, la orden de despejar la zona habría partido del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, con el objetivo de restablecer la circulación y evitar que el tráfico permaneciera bloqueado. Siempre según esa versión, el argumento utilizado fue que, al no tratarse todavía de la final del torneo, debía recuperarse cuanto antes la normalidad en la movilidad de la ciudad.
La intervención policial dejó imágenes de agentes actuando contra algunos de los presentes, mientras continuaban los festejos por la clasificación de España para la final del campeonato. El ambiente festivo se transformó durante unos minutos en una situación de tensión en las inmediaciones de Cibeles.
Las críticas se han centrado en el dispositivo de seguridad desplegado por el Gobierno durante la celebración. Quienes cuestionan la actuación consideran que la respuesta policial fue desproporcionada para un contexto en el que, según defienden, la mayoría de los asistentes únicamente celebraba el éxito deportivo de la selección española.