«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
no se le aplica el sistema europeo de derechos de emisión

Marruecos desafía a España con su nuevo puerto Nador West Med, ajeno a las tasas climáticas impuestas por Bruselas a Algeciras

Imagen de cómo quedará definitivamente la actual fase de desarrollo del nuevo puerto de Nador.

Marruecos da un nuevo paso en su ofensiva logística en el Estrecho de Gibraltar con el megapuerto de Nador West Med, un ambicioso proyecto que pretende replicar el modelo de Tánger Med y consolidar el dominio marroquí en esta ruta estratégica. Situado a apenas 50 kilómetros de Melilla y a poco más de 460 del Estrecho, Nador West Med amenaza directamente el liderazgo del Puerto de Algeciras, uno de los principales motores económicos de la costa gaditana.

La primera fase del puerto marroquí, aún en construcción, está prevista para finales de 2026 o principios de 2027. En ese momento, Marruecos dispondrá de una segunda plataforma de escala internacional para el transbordo de mercancías, con capacidad inicial para mover 3,5 millones de contenedores anuales, ampliable a 5,5 millones. Esta última cifra se acerca peligrosamente al volumen del Puerto de Algeciras, que en 2024 alcanzó los 4,7 millones.

El complejo portuario marroquí contará con un muelle principal de más de 1.400 metros, calado de 18 metros, una plataforma de 60 hectáreas y un potente hub energético con terminales para hidrocarburos, carbón, carga rodada y mercancía general. Según las previsiones, Nador West Med podrá manipular anualmente 25 millones de toneladas de hidrocarburos y hasta siete millones de carbón.

El modelo marroquí: costes bajos y ventajas fiscales

El nuevo puerto contará con una extensa zona franca de 8.000 hectáreas para atraer inversión extranjera, promover la industrialización y crear hasta 30.000 puestos de trabajo en la región oriental marroquí. Una de sus principales bazas competitivas es su situación estratégica, que le permite operar con mínimas desviaciones en las rutas globales y ofrecer costes laborales más bajos y una menor carga regulatoria que sus competidores europeos.

Además, Marruecos saca partido de la no aplicación del sistema europeo de derechos de emisión, que penaliza las emisiones de CO₂, lo que añade presión a los puertos españoles sometidos a esta exigencia. Estas condiciones, sumadas al respaldo político y financiero al proyecto, consolidan a Nador West Med como un actor capaz de alterar el equilibrio logístico en la región.

El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo ha respaldado el proyecto con más de 300 millones de euros en créditos y ayudas medioambientales, algo que genera inquietud en sectores portuarios españoles, especialmente en Melilla, que temen que la Unión Europea esté financiando la pérdida de competitividad de los puertos del sur de España.

Algeciras intenta reaccionar

En Algeciras, las autoridades portuarias son plenamente conscientes del desafío. El puerto trabaja ya en la Fase B de Isla Verde Exterior, con la que aspira a elevar su capacidad hasta siete millones de contenedores. La terminal semiautomática de TTI Algeciras, respaldada por una inversión de 150 millones de euros de la surcoreana Hyundai Merchant Marine, será la encargada de asumir el crecimiento previsto.

Sin embargo, la dársena algecireña atraviesa un periodo de ralentización. Factores como el encarecimiento de las escalas por la entrada en vigor del régimen europeo de emisiones, el desvío de rutas por el conflicto en el mar Rojo y la expansión sostenida de Tánger Med están debilitando sus flujos de mercancías.

Desde la Autoridad Portuaria insisten en la necesidad de una respuesta firme del Gobierno para nivelar la competencia frente a enclaves extracomunitarios como Tánger Med o el nuevo Nador West Med, que no están sometidos a las mismas exigencias fiscales ni medioambientales.

Marruecos no se conforma con la logística. El régimen alauí pretende convertir Nador West Med en un nodo energético de alcance nacional. En paralelo al puerto, ha lanzado una convocatoria internacional para desarrollar una terminal flotante de gas natural licuado conectada al gasoducto Magreb-Europa, dentro de su plan de transición energética que prevé inversiones por 11.000 millones de euros hasta 2030.

Con Tánger Med superando en 2024 los 10,2 millones de contenedores y consolidándose como la principal plataforma de redistribución en el Mediterráneo occidental, Marruecos suma ahora Nador West Med para reforzar su control sobre esta ruta clave. Mientras tanto, España asiste con preocupación al avance marroquí, con un Algeciras cada vez más presionado y un tejido portuario nacional condicionado por normativas que no rigen para sus competidores al sur del Estrecho.

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