El aeropuerto de Melilla ha registrado al menos dos incidentes durante la última semana relacionados con la presencia de drones en la zona de aproximación a la pista, uno de los cuales obligó a mantener durante cerca de una hora en vuelo a un avión de Iberia procedente de Málaga, según informa The Objective. Los episodios se producen en plena invasión de Ceuta y mientras España desarrolla ejercicios militares en el sur peninsular.
El primer incidente tuvo lugar durante la noche del 18 de septiembre, cuando un dron fue localizado en la senda de aproximación a la pista 33 del aeropuerto de Melilla. El aparato, según el relato del piloto Iván Castro, llevaba una luz blanca fija y podía tener un peso aproximado de 15 kilos. La Guardia Civil confirmó entonces su presencia y alertó a la torre de control.
El segundo episodio se produjo el martes 22 de septiembre, también durante la noche, cuando otro aparato de características similares apareció en la misma zona. La presencia del dron afectó a las operaciones aeroportuarias y obligó a mantener en el aire durante aproximadamente una hora a un vuelo de Iberia procedente de Málaga.
Fuentes de la Guardia Civil han confirmado los incidentes y apuntan a que el dron podría corresponder a uno de los modelos de gran tamaño utilizados por la Gendarmería marroquí. No obstante, no consta la emisión por parte de Rabat del correspondiente Notam, el aviso aeronáutico previo que informa de actividades que pueden afectar a otros vuelos.
La Delegación del Gobierno en Melilla reconoció el jueves ambos sucesos y los vinculó a las fuerzas de seguridad marroquíes. Según estas mismas fuentes, España ha pedido a Marruecos que ajuste la altura de vuelo de estos aparatos para evitar nuevas interferencias con las operaciones aéreas.
Rabat habría argumentado que los drones se empleaban en tareas de vigilancia fronteriza destinadas a prevenir posibles intentos de entrada de inmigrantes, en un contexto marcado por los llamamientos difundidos en redes sociales para repetir en Ceuta las entradas masivas registradas a finales de julio.
Fuentes de la Guardia Civil señalan, sin embargo, que aunque los vuelos de drones son habituales en la frontera, no lo es que estos aparatos operen a la altura observada en los últimos incidentes. Según estas fuentes, se encontraban aproximadamente entre los 75 y 100 metros, una cota próxima a la utilizada por las aeronaves al superar la valla fronteriza.
La vigilancia del espacio aéreo de Melilla corresponde al Escuadrón de Vigilancia Aérea 9 (EVA 9), situado en Motril, desde donde se controla el tráfico aéreo de la ciudad autónoma. Precisamente durante estos días el dispositivo participa en el seguimiento de las operaciones vinculadas al ejercicio Eagle Eye 26.
Las Fuerzas Armadas españolas desarrollan en Málaga y el mar de Alborán estas maniobras, en las que participan seis cazas F-18, unidades antiaéreas y buques de la Armada. El ejercicio forma parte de las operaciones de vigilancia y defensa aérea previstas por las Fuerzas Armadas.
La actividad militar española coincide temporalmente con movimientos de la Fuerza Aérea marroquí en el norte del país. Marruecos ha utilizado el aeropuerto de Alhucemas para realizar vuelos con cazas F-16, algunos de ellos a baja altura, en una zona situada a unos 40 kilómetros de Melilla.