
La proliferación de robos, hurtos y peleas en Ceuta, algunos de ellos con armas blancas e incluso de fuego, ha elevado la preocupación entre los vecinos y ha provocado cambios en la vida cotidiana de la ciudad. Uno de los efectos más visibles de esta situación ha sido la suspensión de una de las fiestas más tradicionales de Ceuta, el conocido como Día de la Mochila, que se celebra coincidiendo con la festividad de Todos los Santos.
La decisión municipal responde a la presencia de asentamientos de inmigrantes en distintas zonas forestales de la ciudad, precisamente los espacios en los que tradicionalmente se reúnen las familias ceutíes para disfrutar de esta jornada. La celebración, especialmente popular entre niños y jóvenes, ha quedado condicionada por la preocupación de los ciudadanos ante la seguridad de estos enclaves.
Eduardo García, portavoz de la Confederación Española de Policía (CEP) en Ceuta, ha denunciado en La Razón que la delincuencia no ha descendido. Según sostiene, continúan produciéndose asaltos a ciudadanos, enfrentamientos multitudinarios con navajas y machetes y delitos contra la propiedad.
«No podemos dejar de reconocer que la delincuencia en Ceuta, desde la entrada masiva, no ha descendido», afirma García, quien considera que estos episodios están contribuyendo a generar una sensación de inseguridad que condiciona las actividades habituales de los residentes.
El representante policial recuerda que el Día de la Mochila constituye una de las celebraciones más arraigadas de la identidad ceutí. Durante esta jornada, las familias acostumbran a desplazarse a los montes para compartir comida y pasar el día al aire libre. Sin embargo, los asentamientos irregulares en las zonas forestales han terminado por alterar esta tradición.
García considera acertada la suspensión ante el riesgo que podría suponer reunir a numerosos menores y familias en espacios donde existen asentamientos cuya presencia genera desconfianza entre los vecinos.
El portavoz de la CEP también alerta de que más de 12.000 inmigrantes permanecen en Ceuta, según las cifras que maneja, y denuncia que muchos evitan ser identificados por las fuerzas policiales. Añade que comercios, colegios y otros establecimientos han tenido que recurrir a servicios de seguridad privada.
A esta situación suma las quejas por la utilización de parques infantiles por invasores que todavía permanecen en la ciudad, lo que, según denuncia, dificulta que los menores puedan disfrutar de estos espacios con normalidad.