Entre 2015 y 2025 llegaron a Ceuta 18.553 inmigrantes ilegales interceptados, según datos policiales consolidados a los que ha tenido acceso LA GACETA. Esta cifra se eleva hasta las 30.553 personas si se incorporan los aproximadamente 12.000 del episodio masivo de mayo de 2021, cuyos datos definitivos siguen pendientes de consolidación en las series oficiales. Del total de aquel episodio, el 90% eran marroquíes adultos. El conjunto refleja una presión constante sobre la frontera sur de Europa, con altibajos anuales según el año y la procedencia.
El perfil de demógrafo resulta especialmente llamativo. De los 18.553 casos consolidados entre 2015 y 2025, 17.622 son hombres, lo que representa el 95% del total. Las mujeres, por su parte, apenas alcanzan las 931 personas, es decir, el 5%. Esta desproporción se mantiene de forma estable a lo largo de toda la serie.
Algo similar ocurre con la distribución por edades. El grueso de los llegados se concentra en el grupo de 18 a 34 años: 17.214 inmigrantes, el 92,8% del total consolidado. Los menores de 18 años son testimoniales, con solo 271 casos (el 1,5%). Los de 35 a 49 años suman 980 (el 5,3%), mientras que los mayores de 50 años son prácticamente inexistentes, por debajo del 0,5%. Este patrón se refuerza al sumar los 12.000 del episodio de 2021, también mayoritariamente adultos y en edad laboral. En definitiva, el flujo que soporta Ceuta está dominado por varones jóvenes.
En cuanto a las nacionalidades, marroquíes y argelinos han sido los dos grupos mayoritarios, aunque su peso ha fluctuado con el tiempo. En el periodo consolidado de 2015 a 2025 suman 7.714 inmigrantes, el 41,6% del total: 3.274 marroquíes y 4.440 argelinos. El resto, 10.839 inmigrantes, corresponde principalmente a otras nacionalidades subsaharianas. Sin embargo, al incorporar los 12.000 del episodio de 2021 (10.800 de ellos marroquíes), el peso conjunto de los magrebíes se dispara. Marruecos alcanza las 14.074 personas (el 46% del gran total de 30.553), Argelia se sitúa en el 14,5% y, en conjunto, marroquíes y argelinos representan más del 60% de toda la inmigración ilegal interceptada en la última década.
Por otro lado, la gestión posterior de estos flujos difiere según la nacionalidad. La mayor parte de los marroquíes y argelinos abandonan Ceuta de forma voluntaria una vez que sus solicitudes de asilo son admitidas a trámite. En contraste, los subsaharianos son gestionados por ONG que continúan trasladándolos por cientos a través del puerto de Algeciras (Cádiz) para su posterior distribución por todo el territorio nacional. Según fuentes policiales, en lo que va de año ya se han producido más de 1.000 traslados de subsaharianos desde Ceuta a la península.
La evolución temporal permite apreciar cómo ha cambiado el flujo. Entre 2015 y 2018 se registraron los volúmenes más elevados de la serie consolidada, con entre 2.000 y 2.400 llegadas anuales. En aquellos años predominaban claramente los argelinos, que alcanzaron picos de 516 en 2016 y 906 en 2018. A partir de 2019 comenzó a observarse un repunte de los marroquíes: 144 en 2019, 206 en 2020 y 251 en 2021. No obstante, entre 2020 y 2022 se produjo un descenso generalizado (258 en 2020 y solo 1.151 en 2022), coincidiendo con las restricciones por la crisis sanitaria y otros factores operativos. Los años 2022 y 2023 marcaron los mínimos recientes, con 1.151 y 814 llegadas respectivamente.
El cambio más notable se produjo en 2024 y 2025. En estos dos años se registraron 2.158 y 2.947 llegadas, respectivamente. Los marroquíes adquirieron un fuerte protagonismo, sumando 2.513 inmigrantes (cerca del 49% del total de esos dos años). Dentro de ese grupo, más del 92% eran hombres de 18 a 34 años (1.005 en 2024 y 1.305 en 2025). Argelia también registró un repunte moderado (498 y 532), pero muy lejos del protagonismo marroquí.