Su extensión se ha multiplicado en los últimos días
Más de 5.000 invasores sobre la arena: los asentamientos del Trampolín se extienden por la desaladora y ocupan ya la playa de Benítez
Más de 5.000 invasores sobre la arena: los asentamientos del Trampolín se extienden por la desaladora y ocupan ya la playa de Benítez
Inmigrantes ilegales en Ceuta.
Por Rubén Pulido
12 de septiembre de 2026

La playa del Trampolín ha dejado de ser un campamento improvisado para convertirse en un asentamiento en expansión constante. Fuentes policiales consultadas por LA GACETA confirman que en estos momentos hay más de 5.000 invasores sobre la arena. La franja ocupada se ha alargado hacia la carretera de Benzú y los ocupantes han comenzado a instalarse también en el área trasera de la desaladora de Ceuta y en la playa de Benítez. La inacción del Gobierno ha permitido que el problema deje de concentrarse en un solo punto y se disperse por varios tramos del litoral.

Hace apenas diez días este medio documentó casi 4.000 invasores y más de 1.200 tiendas de campaña a lo largo de un kilómetro, desde las inmediaciones de la desaladora hasta la zona donde Cruz Roja había instalado un punto de triaje médico y duchas. Entonces ya se denunciaba que la playa funcionaba como un poblado, con alquiler de lonas controlado por invasores de origen marroquí, puestos de comida, bebidas y hasta servicios de peluquería. Esa fotografía ha quedado desfasada. Los asentamientos se han multiplicado y el perímetro ocupado es ahora notablemente mayor.

El CETI, diseñado para 512 plazas, lleva semanas por encima de los 1.000 internos. Quienes no entran o no quieren entrar se concentran en la arena y en los nuevos puntos de ocupación. Cuando Cruz Roja realiza el reparto de alimentos, la cifra total se dispara hasta aproximadamente 6.000 invasores. Más de una decena de voluntarios de la organización permanecen casi tres horas entregando comida tanto a quienes duermen en el arenal como a los que llegan desde otros asentamientos más ocultos del resto de la ciudad. Tienen comida diaria y, desde hace días, también conexión a internet.

Como reveló este medio en exclusiva, el Gobierno ha instalado una unidad móvil de cobertura wifi cuyo alquiler ronda los 10.000 euros mensuales. El dispositivo, colocado a las puertas del CETI, cubre no solo a los internos del centro —más de la mitad de origen marroquí—, sino un radio que alcanza la playa del Trampolín, la desaladora y Benítez. La clave de acceso circula entre quienes ocupan esas zonas. Mientras los trabajadores del CETI denuncian falta de recursos para mejorar sus propias condiciones, existe presupuesto para dar cobertura de red a un campamento que crece sobre suelo español.

La playa del Trampolín ya no es el único escenario. La ocupación se ha desplazado hacia la carretera de Benzú, ha colonizado la parte posterior de la desaladora y ha llegado a la playa de Benítez. Lo que comenzó como un desbordamiento puntual se ha convertido en una red de asentamientos con servicios básicos, economía informal y cada vez más superficie disponible. La policía patrulla a diario un tramo que deja de ser playa para parecer un poblado permanente.

Tienen comida, tienen wifi y ahora disponen de una mayor extensión de costa sobre la que instalarse. La pregunta que se hacen agentes, vecinos y quienes siguen de cerca la evolución del fenómeno es la misma: ¿hasta cuándo se va a permitir esta situación?

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