
La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado español (EAPN-ES) ha indicado, con motivo del Día Internacional de la Juventud que se conmemora cada 12 de agosto, que el 27% de las personas jóvenes de entre 16 y 29 años (más de dos millones) se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social en España, mientras que el 20,9% vive por debajo del umbral de la pobreza.
Así se desprende del XVI Informe El Estado de la Pobreza de la organización, que denuncia que esta situación «impide a miles de jóvenes desarrollar un proyecto de vida digno», como ha afirmado la organización en un comunicado.
Este colectivo considera que «la pobreza juvenil no puede entenderse como una situación puntual ni como una etapa de transición, sino como la consecuencia de desigualdades que comienzan mucho antes de la juventud y se van acumulando a lo largo del ciclo vital«.
Crecer en hogares con bajos ingresos, sufrir inseguridad residencial o tener un acceso desigual a la educación, los cuidados o la protección social «condiciona las oportunidades futuras y perpetúa el ciclo de la pobreza«, añade.
Según la Red, el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la emancipación juvenil, a la que definen como «un objetivo inalcanzable para muchas personas».
En 2025, solo el 14,6% de la población joven estaba emancipada, prácticamente la mitad que en 2008. Entre quienes consiguen independizarse, la pobreza alcanza al 23,9% y el esfuerzo destinado a pagar la vivienda llega al 48,5% de los ingresos cuando la persona joven vive en situación de pobreza.
En el ámbito laboral, EAPN-ES advierte de que la situación tampoco mejora. La tasa de desempleo juvenil se sitúa en el 18,6%, frente al 10,5% del conjunto de la población, según el mismo informe. Se mantienen además elevados los datos de temporalidad y parcialidad, del 33,7% y el 26,3% respectivamente, mientras que más de una cuarta parte de las personas jóvenes ocupadas desempeñan trabajos por debajo de su nivel formativo. La Red alerta de que el empleo, «por sí solo, ya no garantiza salir de la pobreza».