Inseguridad migratoria en Navarra
Más de un centenar de inmigrantes ilegales duermen en las calles de Pamplona entre peleas, incendios y agresiones
Más de un centenar de inmigrantes ilegales duermen en las calles de Pamplona entre peleas, incendios y agresiones
La Policía en Pamplona. Europa Press.
Por LGI
3 de noviembre de 2025

Pamplona se ha convertido en el nuevo epicentro del descontrol migratorio en el norte de España. Más de un centenar de inmigrantes en situación irregular duermen en las calles de la ciudad, protagonizando continuos episodios de violencia que mantienen a la Policía Municipal en permanente alerta.

«Son más de un centenar de inmigrantes sin techo que provocan constantemente la presencia de la Policía Municipal«, advierten fuentes del cuerpo policial pamplonés para El Debate.

El principal foco se encuentra en las antiguas instalaciones de la Ikastola de Jaso, en el barrio de Echavacoiz, donde conviven decenas de marroquíes y argelinos. Allí se han registrado frecuentes peleas, apuñalamientos y agresiones, algunas de ellas con resultado de hospitalización.

Incluso los jueces han tenido que dictar órdenes de alejamiento entre los propios inmigrantes, aunque nadie controla su cumplimiento. Muchos de ellos, al ser expulsados del edificio, se trasladan a otros asentamientos improvisados que se multiplican por distintos puntos de la ciudad.

Entre las zonas más afectadas están Aranzadi, Trinitarios, Beloso y el paseo del Sadar, junto a la Universidad Pública de Navarra. Bajo puentes, en solares y edificios abandonados, campamentos de tiendas de campaña y chozas improvisadas se han convertido en el refugio de los nuevos ocupantes.

El pasado 24 de octubre, una joven fue agredida sexualmente tras una fiesta universitaria en uno de estos asentamientos. Cuatro argelinos de entre 25 y 33 años fueron detenidos y enviados a prisión, aunque la investigación aún intenta determinar el grado de implicación de cada uno.

La Policía Municipal halló la ropa interior de la víctima rota en una de las tiendas de campaña donde dormían los detenidos. El caso ha provocado una fuerte conmoción en la ciudad, pero el Ayuntamiento ha evitado asumir responsabilidades políticas.

Días antes, el 8 de octubre, los bomberos y la policía tuvieron que intervenir para sofocar un incendio en una vivienda deshabitada junto a la Universidad Pública de Navarra, también ocupada por inmigrantes. La cubierta del edificio colapsó a causa de las llamas.

Pese al creciente número de episodios violentos, el alcalde de Pamplona, Joseba Asirón (Bildu), ha restado gravedad a la situación. «No estamos ante simples situaciones de sinhogarismo, sino ante un movimiento migratorio sin parangón desde la Segunda Guerra Mundial», declaró, apelando a la «prudencia y discreción» frente a la preocupación ciudadana.

Asirón, que llegó a la alcaldía en diciembre de 2023 gracias a un pacto entre Bildu y el PSOE, había prometido solucionar el problema de las personas sin hogar. En sus primeros días, duplicó las plazas en albergues hasta 110, pero la medida provocó un efecto llamada: hoy son más de 100 los inmigrantes ilegales que duermen al raso, sin control y generando conflictos continuos.

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