«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Habrá más de 5.000 concelebrantes

Más de 1,2 millones de personas asisten a la Misa y procesión del Corpus Christi presididas por el Papa León XIV en la Plaza de Cibeles

El Papa en la procesión del Corpus. Europa Press

Se han superado todas las previsiones. La Policía tuvo que cerrar los accesos a la Eucaristía celebrada por el Papa León XIV, porque se llegaba al máximo de ocupación que estaba previsto. Pese al cierre, seguía habiendo gente que quiere acceder. «Se han sobrepasado con creces 1.200.000 personas para la Santa Misa en Plaza de Cibeles», decían desde Delegación. Es una jornada histórica para Madrid, que ha vivido un momento inolvidable de comunión y religiosidad en la Eucaristía del Corpus Christi presidida este domingo por el Sumo Pontífice.

Homilía de gran calado espiritual

La eucaristía ha arrancado con una emocionante Liturgia de la Palabra. La primera lectura ha sido del Deuteronomio (Dt 8, 2-3. 14b-16a): camino del pueblo de Israel por el desierto y cómo Dios lo alimentó con el maná.

La segunda lectura, ha sido de la carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1 Cor 10, 16-17), en la que se reflexiona sobre la vida en comunión de la fe. Finalmente, el Evangelio ha sido una lectura de san Juan (Jn 6, 51-58): Jesús se presenta como el pan vivo, un mensaje que después sería repetido por León XIV.

Posteriormente, el Papa ha pronunciado una homilía de honda profundidad: «Aquí en Madrid, pero también en tantos otros lugares de España, el Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios», ha dicho el Papa.

«Las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español. No se trata de una manifestación exterior, de una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros«, añadía después el Pontífice.

«La procesión dice que Él no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro. Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios. El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados. No es casual que aquí, en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad. No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo», aseguraba en otro momento de su alocución León XIV.

Y tras la Eucaristía, la procesión del Corpus Christi

El acompañamiento musical ha corrido a cargo de un monumental coro y orquesta compuesto por cerca de 400 voces procedentes del Coro de San Juan de Ávila, la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo del Escorial, la Escolanía de la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos y el Coro y Escolanía de la JMJ. Sus voces y los acordes orquestales han resonado con fuerza desde Neptuno a Colon emocionando a los asistentes que han seguido atentamente lo que sucedía sobre el altar de Cibeles a través de las 42 pantallas instaladas en todo el recorrido.

El recogimiento se ha hecho aún más palpable durante el rito de la comunión, otro de los pasajes de más profunda devoción entre los fieles. Dada la enorme afluencia de fieles, la organización ha desplegado un dispositivo litúrgico para garantizar que el sacramento llegara a todos los que lo deseasen.

Para las personas situadas en los sectores más cercanos al altar provisional y a la plaza de Cibeles, la comunión ha sido distribuida directamente por los presbíteros concelebrantes. En el resto de los sectores, unos 2.300 ministros extraordinarios y otros tantos voluntarios se han ido desplegando por los distintos sectores para repartir la comunión.

El despliegue ha dejado una de las imágenes más bonitas de la jornada cuando, tras tomar la comunión León XIV en el altar, cientos de paraguas blancos se han abierto simultáneamente en diversos puntos de la marea humana con el objetivo de servir de señal para indicar la ubicación de los puntos de reparto de la comunión. La afluencia ha sido tan masiva, que fue imposible para muchos llegar a los puntos señalizados.

Tras la conclusión de la liturgia, la plaza de Cibeles se ha convertido en el punto de partida de la procesión del Corpus Christi, encabezada por el Santísimo Sacramento, seguido del Pontífice, cardenales, arzobispos, obispos, laicos y niños que han hecho la primera Comunión este año.

Tras la procesión y todavía con el Pontífice en el altar de Cibeles, el público le ha despedido con fuerte ovaciones y numerosos gritos de «Viva el Papa».

La Eucaristía comenzaba poco después de las 10.00

La jornada del Papa comenzaba minutos antes de las 10.00 horas en la Plaza de Cibeles, donde se iba celebrar una histórica Misa y Procesión del Corpus Christi. Previamente, en su camino hasta el corazón de Madrid, el Sumo Pontífice ha vuelto a darse un impresionante baño de masas en el Papamóvil, con decenas de miles de personas apostados en los laterales del recorrido, vitoreando y aplaudiendo a León XIV.

Un acto que una vez más, ha contado con la presencia de los Reyes, acompañados de la Princesa de Asturias y la infanta Sofía. En cuanto al escenario, el altar de Cibeles tiene casi 600 metros cuadrados, con un Cristo de grandes dimensiones —una réplica del Cristo de las hermanas de Belén—, colgado sobre el centro del altar. Más de 200 sacerdotes celebrantes y acompañantes en el presbiterio. Después estará todo el anillo de autoridades, más presbíteros y concelebrantes, unas 5.000 personas.

Y entre el público más de 1,2 millones de personas que han vivido con fervor, ilusión y religiosidad su fe en este segundo día de visita episcopal de León XIV.

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