«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La lengua vehicular es el árabe dialectal marroquí

Más del 80% de los alumnos de tres colegios de Lorca son marroquíes: sus familias exigen la incorporación de traductores

El colegio público San Cristóbal de Lorca, donde más del 80% de los alumnos son hijos de inmigrantes que no hablan español, ha expuesto las dificultades a las que se enfrenta el equipo docente de la escuela.

La directora del colegio San Cristóbal de Lorca, María Luisa Sánchez, expresa que existe un alto porcentaje de alumnos matriculados que son de origen extranjero. El 88% de las familias de los 450 niños matriculados en este centro proceden de Marruecos. «Si les damos los documentos traducidos al árabe, no los entienden tampoco, porque la mayoría son analfabetos«, señaló la directora de uno de los centros. A causa del elevado número de alumnado matriculado en el centro, han exigido la incorporación de mediadores (traductores) porque en muchos casos es el profesorado el que tiene que ejercer esta labor que no les compete.

La lengua vehicular es el árabe dialectal marroquí en el que se expresan en las aulas y en el patio los menores, que sólo hacen uso de su lengua materna y que llegan al centro sin ninguna noción de español. Entré los centros que reclaman la incorporación de mediadores también figura el colegio Nuestra Señora del Rosario, en la pedanía de Ramonete, y el colegio San Juan, en Morata, donde más del 80% del alumnado también procede de familias marroquíes.

Desde 2018 el crecimiento de inmigrantes marroquíes ha aumentado exponencialmente en Lorca. Las primeras escolarizaciones que se hicieron en el colegio San Cristóbal y que matricularon a este tipo de alumnado sólo tenían en su haber a tres alumnos y a los docentes que impartían las materias que hablaran español. El cierre de un cuartel a mediados de los noventa, la crisis económica y la llegada en masa de inmigrantes del norte de África han transformado el alumnado del centro lorquino de San Cristóbal.

Muchos vecinos lamentan esta invasión en las aulas y deciden llevar a sus hijos a otros centros a pesar de la distancia desde sus domicilios. Así lo expresaba una vecina de Lorca «Me planteo un centro de pago antes de que se quede aquí. Los alumnos marroquíes llevan mucho retraso porque tienen que aprender el idioma«.

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