La entrada ilegal de miles de hombres marroquíes en Ceuta registrada este jueves se organizó mediante mensajes difundidos a través de Instagram y WhatsApp. Los primeros testimonios recabados por la Policía Nacional no respaldan, por el momento, la versión de las autoridades marroquíes, que responsabilizaron de la crisis fronteriza a una gran mafia de trata de personas.
Según fuentes policiales citadas por Abc, varios de los jóvenes expulsados durante los días anteriores se concentraron en Castillejos, la localidad marroquí situada junto a la frontera con Ceuta. Desde allí difundieron las consignas que desencadenaron la invasión hacia territorio español.
Los agentes de Extranjería llevan días saturados por la tramitación de los expedientes de quienes consiguieron entrar de forma ilegal en la ciudad autónoma. Pese a la presión asistencial y policial, ya han podido recoger los primeros testimonios informales de los jóvenes magrebíes.
Los interrogados aseguran que habían intentado cruzar la frontera en varias ocasiones y que la convocatoria se propagó a través de las redes sociales. Los mensajes publicados en Instagram terminaban con una orden directa: «Pásalo».
Las fuentes consultadas indican que la movilización se produjo dentro de grupos magrebíes y que en ellos no participaron personas procedentes de otros puntos de África. Este dato ha llevado a los agentes españoles a desconfiar de la explicación ofrecida por Rabat sobre la supuesta intervención de una gran organización dedicada a la trata de personas.
La Policía sospecha que los participantes utilizaron grupos privados de mensajería y etiquetas específicas para compartir coordenadas, fijar horarios y ofrecer instrucciones sobre cómo sortear los controles fronterizos. Las autoridades marroquíes investigan ahora el origen y la difusión de esos mensajes.
El precedente de la «gran convocatoria» de 2024
La organización de asaltos fronterizos mediante las redes sociales no es nueva. En septiembre de 2024, miles de mensajes circularon por Marruecos bajo el lema «Quedamos el 15/9». El objetivo era concentrar a numerosos jóvenes en Castillejos para intentar forzar de forma coordinada el perímetro fronterizo con Ceuta.
La Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos desplegó entonces varias ciberpatrullas y detuvo a más de 150 personas en ciudades como Tánger, Tetuán, Casablanca y Mequinez. Al menos 60 fueron arrestadas por «fabricar y difundir noticias falsas» y publicar vídeos que incitaban a asaltar la frontera.
Creadores de contenido y otros perfiles difundieron además vídeos falsos o descontextualizados para asegurar que la frontera estaba «abierta» y que España había dejado de rechazar a los inmigrantes ilegales. La campaña generó un efecto llamada que fue amplificado por decenas de jóvenes marroquíes, entre ellos algunos menores.
Los tribunales marroquíes impusieron penas de entre dos y tres años de prisión a varios de los organizadores. El Tribunal de Nador también ha condenado en anteriores ocasiones a responsables de movilizaciones similares por emigración clandestina, violencia contra las fuerzas de seguridad, desobediencia, pertenencia a banda criminal y posesión de armas blancas utilizadas para escalar las vallas.
Casi dos años después de aquella «gran convocatoria», la frontera de Ceuta vuelve a sufrir una movilización impulsada desde las redes sociales. La investigación continúa abierta para determinar quién promovió los mensajes y si existió algún grado de coordinación superior, aunque los primeros testimonios ponen en duda la versión de Marruecos sobre la actuación de una gran mafia.