
José Luis Rodríguez Zapatero negó el pasado 26 de febrero en el Senado haber mantenido relación contractual alguna con empresas del Ibex. «Nunca, jamás. No he tenido nunca una relación mínimamente contractual con ninguna empresa del Ibex», afirmó el expresidente del Gobierno al ser preguntado por su actividad como lobista para compañías españolas.
Sin embargo, según publica El Mundo, Moncloa intentó colocar a Zapatero como «asesor estratégico» internacional de Indra, con especial foco en Iberoamérica, en una operación impulsada en una empresa controlada por el Gobierno a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
El episodio se produjo hace dos años. Fuentes próximas al consejo de administración de Indra citadas por el diario señalan que el entonces presidente de la compañía y actual presidente de Telefónica, Marc Murtra, llegó a plantear el fichaje de Zapatero en una reunión del consejo. Lo presentó como una figura influyente capaz de asesorar a la tecnológica en el plano internacional.
Según esas fuentes, la propuesta contaba con el respaldo de los consejeros vinculados a la SEPI. Entre ellos, el exministro socialista Miguel Sebastián defendió que Zapatero podía ser útil por su capacidad de interlocución directa con dirigentes iberoamericanos como Lula da Silva, presidente de Brasil, o Gustavo Petro, presidente de Colombia, mercados de interés para Indra.
La operación, sin embargo, chocó con las reticencias de los consejeros independientes. La incorporación se habría planteado mediante un contrato de asesor por encima de los 100.000 euros anuales para un puesto que no exigía publicidad. La vicepresidenta Virginia Arce y consejeras como Coloma Armero y Belén Amatriain pusieron objeciones por el coste reputacional que podía tener para una cotizada ya marcada por las acusaciones de politización tras el nombramiento de Murtra en 2021.
Zapatero fue informado de las dificultades internas y, según fuentes conocedoras de lo ocurrido, planteó no insistir en su incorporación para evitar una votación complicada y una polémica pública que podía perjudicarle.
El caso contradice la versión defendida por el expresidente en el Senado, donde aseguró que no quería trabajar para empresas del Ibex para no vincularse a intereses empresariales concretos. «No he estado porque, evidentemente, eso vincula de una manera a los intereses legítimos, no lo discuto, de una empresa o de un grupo empresarial. Esa es la verdad», sostuvo entonces.
Las agendas de Zapatero incautadas por la Audiencia Nacional recogen, además, dos reuniones con Murtra en octubre de 2024, tres meses antes de que el ejecutivo catalán dejara Indra para presidir Telefónica. Una de esas citas fue un almuerzo con Zapatero y Javier de Paz, actual presidente de Movistar Plus.
Indra también aparece en las libretas de Leire Díez. Según la información publicada, la exmilitante socialista anotó el 17 de julio de 2021 que en la compañía «hay relación preferente por nuestra parte», tras una reunión con el expresidente de la SEPI Vicente Fernández y Antxón Alonso, socio de Santos Cerdán, en la que también se abordaron oportunidades de negocio en Correos, Mercasa o Tubos Reunidos.
La sombra de Indra se suma así al resto de conexiones empresariales atribuidas a Zapatero. En su agenda consta una reunión en mayo de 2024 con Alfonso Gómez, máximo responsable de Telefónica Hispam, aunque anotada como cliente de Kreab, la consultora que llegó a pagar hasta 180.000 euros anuales al expresidente y que, según la misma información, creía que trabajaba para ellos «en exclusiva».
Zapatero tampoco habría comunicado a Kreab su actividad con Análisis Relevante, firma investigada por sus contratos con la rescatada Plus Ultra, ni sus contactos directos con Huawei, cliente de la consultora de José Blanco. La consultora no descarta emprender acciones legales.
Los informes de la UCO también apuntan a que Santos Cerdán intentó entrar en Indra en 2018 de la mano de la SEPI, aunque Pedro Sánchez frenó la operación «por ser una empresa cotizada».
El intento de colocar a Zapatero en Indra vuelve a situar a la tecnológica en el centro del debate sobre el uso político de empresas estratégicas. La compañía, una de las principales cotizadas españolas en defensa, tecnología y seguridad, habría quedado expuesta a una nueva polémica si el fichaje del expresidente socialista hubiera prosperado.