«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Ha reivindicado su relación con una socialista húngara

Moreno Bonilla confirma que aún no ha contactado con VOX y defiende los acuerdos entre populares y socialistas en Bruselas

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno. Europa Press

El presidente de la Junta en funciones, Moreno Bonilla, ha dejado claro que no tiene ninguna prisa por sentarse con VOX para negociar su investidura, pese a que el PP andaluz se quedó a dos escaños de la mayoría absoluta en las elecciones del 17-M. Una semana después de los comicios, la formación porpular todavía no ha iniciado contactos formales con la única formación que se ha ofrecido a facilitar su continuidad en San Telmo.

La izquierda ha descartado cualquier fórmula que permita investir al candidato popular, por lo que el margen parlamentario de Moreno pasa necesariamente por VOX. Sin embargo, el líder del PP andaluz ha optado por enfriar los tiempos y marcar distancia con el partido de Santiago Abascal, al que necesita para ser reelegido, pero al que evita reconocer como socio imprescindible.

«No hay prisa», ha repetido Moreno durante una entrevista en Canal Extremadura TV, donde intervino en calidad de vicepresidente del Comité Europeo de las Regiones. El Parlamento andaluz no se constituirá hasta el 11 de junio y el presidente en funciones se aferra a ese calendario para justificar que los contactos puedan producirse «esta semana o la que viene».

El mensaje de fondo es claro: el PP quiere imponer su propio ritmo y evitar que VOX condicione desde el primer minuto la negociación. Moreno insiste en que su objetivo es formar un gobierno «en solitario», una fórmula que presenta como «razonable» y «sensata» por haber sido la fuerza más votada, aunque los números parlamentarios no le dan para gobernar sin apoyos externos.

La paradoja política vuelve a quedar al descubierto. Mientras en España el PP escenifica una dura confrontación con el PSOE y marca distancias con cualquier pacto incómodo, en Bruselas presume de entendimiento con los socialistas. Moreno aprovechó precisamente su presencia en Extremadura, con motivo del XIX Premio Europeo Carlos V concedido al Comité Europeo de las Regiones, para reivindicar la cultura del acuerdo entre partidos ideológicamente distintos —es decir, traer a España la coalición de populares y socialistas—.

El presidente andaluz puso como ejemplo su propia relación institucional con Kata Tutto, dirigente socialista húngara que preside el Comité Europeo de las Regiones, mientras él ejerce como vicepresidente. «Ella es del Partido Socialista Europeo y yo del Partido Popular Europeo y nos entendemos», vino a defender Moreno, que presentó ese modelo como una muestra de normalidad política.

Ese discurso permite ver una de las grandes contradicciones del PP. En España denuncia al PSOE, acusa a Sánchez de degradar las instituciones y se presenta como alternativa frontal al socialismo. Pero en las estructuras europeas, populares y socialistas conviven, pactan y comparten espacios de poder sin grandes sobresaltos. La supuesta confrontación nacional se diluye cuando se cruza la frontera de Bruselas.

Moreno llegó incluso a lamentar que ese clima de entendimiento europeo no pueda trasladarse a España. Una afirmación que encaja con la estrategia tradicional del PP: dureza verbal contra el PSOE en campaña, pero defensa del consenso con los socialistas cuando se trata de las instituciones comunitarias, donde ambos partidos forman parte del mismo bloque de «estabilidad política».

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