El retorno, prácticamente inexistente
Ningún mena marroquí ha sido repatriado desde España en diez años pese a las casi 15.000 llegadas
Ningún mena marroquí ha sido repatriado desde España en diez años pese a las casi 15.000 llegadas
Menores extranjeros no acompañados a las afueras de la Comisaría de Ceuta. Europa Press.
Por LGI
8 de agosto de 2026

Los cientos de menores marroquíes no acompañados llegados a Ceuta durante la última invasión migratoria tienen muy pocas posibilidades de regresar a su país si se mantiene el patrón registrado durante la última década: España no ha repatriado a ningún menor marroquí entre 2015 y 2024, pese a que fueron, con enorme diferencia, la nacionalidad más numerosa entre quienes llegaron solos al país, según informa El Debate.

Las memorias anuales de la Fiscalía General del Estado muestran que, de los 32.763 menores extranjeros no acompañados de todas las nacionalidades que entraron en España entre 2015 y 2024, sólo 41 fueron finalmente reagrupados con sus familias en sus países de origen.

Eso equivale apenas al 0,12% del total: aproximadamente una repatriación por cada 800 llegadas. Y entre esos 41 menores no aparece ni un solo marroquí, a pesar de que Marruecos concentró 14.548 entradas, prácticamente la mitad del total registrado durante ese periodo.

El dato adquiere una relevancia especial después de que alrededor de 1.200 menores, según las estimaciones provisionales de las autoridades ceutíes, hayan quedado bajo atención de la ciudad tras la última crisis fronteriza.

Casi 15.000 marroquíes y ninguna repatriación

Marruecos encabeza ampliamente la lista de países de origen. Entre 2015 y 2024 llegaron a España 14.548 menores marroquíes no acompañados. Le sigue Argelia, con 4.593, mientras Senegal, Mali y Guinea aparecen también entre los principales países de procedencia.

Sin embargo, la lista de los 41 menores efectivamente reagrupados durante esos diez años está integrada por 12 rumanos, diez argelinos, cinco colombianos, cinco albaneses, dos paraguayos, dos alemanes, un francés y un nigeriano cuya familia se encontraba en Alemania. En otros tres casos no consta la nacionalidad.

La diferencia entre entradas y retornos muestra hasta qué punto la repatriación de menores se ha convertido en una figura excepcional dentro del sistema migratorio español. Mientras apenas 41 menores regresaron con sus familias, las llegadas no han dejado de aumentar.

En 2024 se registró un récord de 5.992 menores extranjeros no acompañados, frente a los 4.865 del año anterior. Una década antes, en 2015, fueron sólo 588. Es decir, las llegadas se han multiplicado prácticamente por diez en diez años, mientras los retornos continúan siendo residuales.

Marruecos asegura ahora que quiere recuperar a sus menores

Los datos contrastan con las declaraciones recientes de Rabat. Fuentes diplomáticas marroquíes de han asegurado que Mohamed VI ha dado instrucciones para favorecer el retorno de los menores marroquíes que se encuentran en España. «Marruecos ha asumido compromisos muy claros sobre este asunto», señalaron fuentes diplomáticas citadas por EFE.

Rabat atribuye la ausencia de retornos a «obstáculos administrativos y, en ocasiones, judiciales en España», y sostiene que la legislación española de protección del menor dificulta materializar las repatriaciones.

La explicación llega después de diez años en los que ninguno de los casi 15.000 menores marroquíes contabilizados por la Fiscalía terminó siendo reagrupado en su país de origen.

La ley obliga a estudiar cada caso individualmente

El procedimiento está regulado por el artículo 35 de la Ley de Extranjería. Cuando una persona extranjera llegada sin acompañamiento es identificada como menor, el Ministerio Fiscal debe ponerla a disposición de los servicios de protección de la comunidad autónoma correspondiente.

Posteriormente, la Administración General del Estado debe solicitar información sobre la situación familiar del menor a la representación diplomática de su país de origen antes de decidir si inicia un expediente de repatriación.

La ley establece que, atendiendo al interés superior del menor, el retorno puede producirse mediante la reunificación con su familia o mediante su entrega a los servicios de protección de su país, siempre que existan garantías adecuadas para su tutela.

Es precisamente este procedimiento individualizado, unido a las dificultades de cooperación con algunos países de origen, el que convierte las repatriaciones en un proceso extremadamente lento y poco frecuente.

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