Nueva noche de violencia en una ciudad de España. Esta vez, Bilbao ha sido protagonista de graves disturbios protagonizados por grupos de jóvenes radicales encapuchados tras las protestas convocadas contra un acto de Vito Quiles en la Universidad de Deusto, finalmente cancelado por motivos de seguridad.
Los hechos se produjeron el lunes 26 de octubre de 2026. Durante el día hubo concentraciones pacíficas de varios miles de personas autodenominadas antifascistas cerca del campus y una marcha «estudiantil» de unos 2.000 jóvenes por el centro. Una vez disuelta la concentración de la tarde, cientos de radicales vestidos de negro, muchos de ellos menores de edad y al estilo de los black blocs, desataron el caos en el barrio de Deusto y se extendieron hacia el centro de la ciudad.
Los altercados incluyeron la quema de decenas de contenedores usados como barricadas, alrededor de media docena de vehículos y una motocicleta de la Policía Municipal. Los grupos lanzaron piedras, cohetes y objetos contra agentes de la Ertzaintza y atacaron la comisaría del barrio de Deusto. Posteriormente se trasladaron a zonas como Plaza Euskadi, Gran Vía e Indautxu, donde asaltaron y saquearon algunos comercios familiares (no grandes cadenas), además de causar destrozos en el mobiliario urbano. También se registraron agresiones a viandantes que les recriminaban su actitud, incluyendo al menos un vecino golpeado en la cabeza en la calle Ercilla.
Las imágenes recordaron episodios de la antigua kale borroka. Entre los detenidos por la Ertzaintza figuran 19 personas (más tres investigadas), con una presencia destacada de menores de edad. Las autoridades calificaron los hechos de premeditados y de especial gravedad. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, los describió como «espeluznantes» y afirmó que los responsables «no son antifascistas; son auténticos fascistas». El lehendakari Imanol Pradales y el consejero de Seguridad Bingen Zupiria condenaron con contundencia la violencia.
No se ha difundido un balance oficial de heridos graves entre los agentes policiales ni se han confirmado de forma generalizada gritos de «¡Gora ETA!» como elemento central de los altercados en los informes disponibles, aunque los hechos se enmarcan en el contexto de radicalismo abertzale y se han comparado con disturbios recientes en otras ciudades europeas. Las protestas iniciales fueron convocadas por colectivos antifascistas y sindicatos estudiantiles, mientras que la violencia posterior fue atribuida a elementos radicales que actuaron de forma organizada una vez cancelado el acto de Quiles.