«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
CEUTA Y MELILLA SON ESPAÑOLAS DESDE SIGLOS ANTES DE LA INDEPENDENCIA DE MARRUECOS

Nueva agresión a la soberanía española: el vicepresidente del Parlamento marroquí reivindica los «derechos legítimos» de Marruecos sobre Ceuta y Melilla

Adil El Bitar. Redes Sociales.

El régimen marroquí vuelve a poner en cuestión la integridad territorial de España. El vicepresidente de la Cámara de Representantes de Marruecos, Adil El Bitar, ha reclamado nuevamente la soberanía sobre Ceuta, Melilla y los territorios españoles del norte de África, presentando sus aspiraciones expansionistas como una cuestión de «derechos legítimos» y «unidad territorial».

«Reitero la necesidad de proseguir con la labor nacional y diplomática para completar nuestra unidad territorial y defender nuestros legítimos derechos a recuperar Ceuta, Melilla y las islas marroquíes ocupadas», ha declarado el dirigente del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), formación integrada en la coalición gubernamental marroquí.

Sus palabras constituyen una nueva manifestación del reivindicacionismo territorial de Rabat, que insiste en presentar como territorios pendientes de descolonización unas ciudades cuya vinculación con España es varios siglos anterior al establecimiento del protectorado español en Marruecos.

Ceuta y Melilla no son territorios marroquíes ocupados: España ejerce su soberanía desde hace siglos

El relato del dirigente marroquí tropieza con un hecho histórico fundamental: Melilla pertenece al ámbito de soberanía española desde 1497, mientras que Ceuta quedó definitivamente incorporada a la Corona española mediante el Tratado de Lisboa de 1668, después de permanecer bajo dominio portugués desde 1415.

Ambas ciudades formaban parte de España mucho antes de que Marruecos alcanzara su independencia de Francia y España en 1956.

La soberanía española tampoco se fundamenta únicamente en la continuidad histórica. Diversos acuerdos internacionales de los siglos XVIII y XIX reconocieron y regularon la presencia española en estos territorios, incluidos el Tratado de Paz y Comercio de 1767 y el Tratado de Paz y Amistad de 1860.

Estos antecedentes jurídicos desmontan la pretensión de equiparar Ceuta y Melilla con los territorios sometidos a los procesos de descolonización del siglo XX. Las dos ciudades no fueron incorporadas a España como consecuencia del protectorado marroquí, sino que ya eran españolas cuando este comenzó en 1912.

La contradicción de Rabat: invoca el Derecho internacional mientras cuestiona fronteras históricas

El Bitar ha defendido que sus reivindicaciones deben formularse mediante el diálogo y los medios pacíficos, apelando a una supuesta legitimidad histórica y jurídica. Sin embargo, su discurso omite que las fronteras de Ceuta y Melilla fueron objeto de acuerdos entre las autoridades españolas y marroquíes mucho antes de la independencia del actual reino alauí.

La reivindicación territorial de Marruecos no es, por tanto, una simple reclamación diplomática: cuestiona una soberanía consolidada históricamente y reconocida en sucesivos instrumentos internacionales.

Nuevas reivindicaciones tras la invasión de Ceuta

Las declaraciones del vicepresidente parlamentario llegan después de la invasión en Ceuta a finales de julio, una crisis que volvió a situar la presión migratoria y las relaciones con Rabat en el centro del debate político español. Durante aquella crisis, distintos representantes marroquíes reactivaron las reclamaciones sobre las ciudades autónomas, vinculando nuevamente las tensiones bilaterales con la cuestión territorial.

Este contexto alimenta las preocupaciones sobre la utilización de la inmigración como instrumento de presión diplomática, aunque las declaraciones de El Bitar no demuestran por sí mismas una coordinación entre la crisis fronteriza y las reivindicaciones políticas.

Las palabras del dirigente marroquí también se producen una semana después de la histórica visita de los Reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla, la primera realizada por ambos monarcas desde su proclamación.

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