
La presión migratoria vuelve a golpear la costa de Cartagena. Alrededor de medio centenar de inmigrantes irregulares desembarcaron a primera hora de este miércoles en Cala Dentoles, dentro del Parque Regional de Calblanque, en lo que supone el tercer desembarco registrado en apenas una semana.
La llegada se produjo hacia las 7.30 horas a bordo de una lancha neumática motorizada y fue presenciada y grabada por varios testigos, según recoge La Verdad.
La Delegación del Gobierno en la Región de Murcia ha confirmado que la Guardia Civil siguió la trayectoria de la embarcación y desplegó posteriormente un dispositivo para localizar a sus ocupantes y ponerlos a disposición de la Policía Nacional.
El nuevo episodio vuelve a poner bajo presión un litoral en el que las mafias están empleando cada vez con mayor frecuencia embarcaciones de gran capacidad y motores potentes para desembarcar personas directamente en las playas. El episodio de este miércoles se suma a otros dos registrados durante los últimos días en la misma zona.
La nueva llegada se produce apenas horas después de que la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denunciara que la patrullera recientemente enviada a Murcia no dispone de velocidad suficiente para alcanzar a las narcolanchas y ‘pateras-taxi’ utilizadas por las redes criminales.
La unidad marítima continúa además con su principal embarcación rápida averiada y, según AUGC, ya fuera de su vida útil. El resultado es una situación en la que las organizaciones dedicadas al tráfico de personas disponen en algunos casos de embarcaciones más rápidas y potentes que las empleadas por los agentes encargados de interceptarlas.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha denunciado por su parte el «colapso, caos organizativo y precariedad» al que se enfrenta la plantilla de Policía Nacional debido a la llegada constante de embarcaciones al litoral murciano.
Según el sindicato, la Región ha registrado ya 112 pateras en lo que va de 2026. Pero el incremento más significativo se encuentra en el número de ocupantes: han llegado más del doble de personas que durante el mismo periodo del año pasado.
El SUP advierte de que las mafias están recurriendo a embarcaciones de mayor capacidad, lo que está desbordando las infraestructuras destinadas a la custodia de los recién llegados y agotando la capacidad de unas plantillas policiales que considera «bajo mínimos».
La organización sindical denuncia también «fallos críticos de seguridad» en el nuevo Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) de Cartagena.
Una de las deficiencias más graves afecta al sistema de videovigilancia. Según el SUP, 14 cámaras del circuito cerrado permanecen fuera de servicio, lo que dificulta el control de las dependencias.
El sindicato denuncia asimismo la fragilidad de los módulos construidos con paneles tipo sándwich. La vulnerabilidad de la estructura quedó expuesta recientemente cuando dos internos consiguieron forzar los paneles y escapar de uno de los módulos, aunque posteriormente fueron interceptados en el segundo vallado.
El SUP alerta además de las condiciones en las que permanecen los menores que llegan a las instalaciones.
El sindicato asegura que el CATE recibe incluso bebés y niños de muy corta edad, pero carece de alimentos específicamente adaptados para la primera infancia. También denuncia situaciones en las que menores de seis, siete y ocho años permanecen hasta tres días completos dentro del centro, sin instalaciones adecuadas ni espacios destinados al juego.