El Ayuntamiento de Madrid ha abierto la puerta a que el Servicio de Estacionamiento Regulado funcione también fuera de su horario habitual, incluyendo noches, domingos y festivos, en aquellos barrios donde el problema para encontrar aparcamiento se ha convertido en una constante.
La posibilidad surge tras la modificación de la Ordenanza de Movilidad Sostenible, un cambio normativo que permitirá ampliar los tiempos de control del SER siempre que se demuestre que la demanda de plazas es continua y supera de forma sistemática la capacidad disponible. La medida todavía debe superar varios pasos administrativos y no se aplicará de manera generalizada.
Según el nuevo planteamiento municipal, los parquímetros podrían activarse más allá de las nueve de la noche entre semana, comenzar a funcionar antes de la tarde los sábados e incluso operar durante domingos y días festivos, algo que hasta ahora quedaba fuera del sistema. Cada ampliación requerirá un proceso específico que incluye informes técnicos, consultas con los vecinos, el aval de las juntas de distrito y la aprobación final de la Junta de Gobierno.
El objetivo principal es reducir el tráfico que generan los conductores que dan vueltas durante largos minutos en busca de una plaza libre, una práctica que incrementa la congestión y las emisiones contaminantes. Al mismo tiempo, el Consistorio pretende garantizar que los residentes tengan más facilidades para aparcar cerca de sus viviendas y evitar que los visitantes ocupen los espacios durante horas sin rotación.
Desde hace tiempo, asociaciones vecinales de zonas muy concurridas reclaman que el control del estacionamiento no se limite a los días laborables. En muchos barrios, especialmente los fines de semana, la llegada masiva de coches para acudir a áreas comerciales, parques o locales de ocio colapsa las calles y convierte el aparcamiento gratuito en un recurso casi inexistente.
Entre los enclaves que podrían verse afectados figuran distritos cercanos a grandes focos de atracción cultural, deportiva o recreativa. Áreas de la almendra central, barrios próximos a parques emblemáticos y ejes con intensa vida nocturna encabezan la lista de posibles candidatos.
Uno de los ejemplos más citados es el barrio de Ibiza, en el distrito de Retiro, donde los residentes denuncian desde hace años que los fines de semana la presión de vehículos procedentes de otros puntos de la ciudad hace prácticamente imposible encontrar un hueco. Con la nueva regulación, este tipo de zonas podría implantar por primera vez un control de aparcamiento también en horario nocturno y festivo.
No será una decisión automática ni uniforme. El Ayuntamiento estudiará caso por caso y sólo autorizará la ampliación en aquellos barrios que acrediten una saturación permanente. La aplicación dependerá tanto de los informes técnicos como del respaldo vecinal, de modo que cada distrito podrá decidir si necesita recurrir a este refuerzo del SER para aliviar su propio colapso.