La suspensión de la última etapa de la Vuelta a España en Madrid ha desatado un fuerte malestar en la Policía Nacional, que denuncia que el dispositivo estaba «diseñado para fracasar». Los agentes aseguran que se permitió a unos 2.000 o 3.000 radicales acercarse a las vallas sin actuar para dispersarlos, lo que acabó en disturbios, con 22 policías heridos, familias atemorizadas y el evento deportivo paralizado. Los sindicatos policiales piden ya las dimisiones del delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, del ministro Fernando Grande-Marlaska y del presidente Pedro Sánchez.
Las Unidades de Intervención Policial (UIP) son las más críticas: «Se nos mandó a la misión con las manos atadas a la espalda. Lo grave no fue lo que nos ordenaron, sino que no recibimos órdenes en absoluto«, denuncia un agente con 17 años de experiencia a Abc. Según su testimonio, una hora antes de suspenderse la carrera ya habían informado por radio de la ubicación de los radicales: unos 400 en cada zona clave (Callao, Cibeles, Neptuno, Atocha), con la advertencia de que rondaban los 3.000 en total.
Los grupos implicados eran colectivos antisistema, anarquistas y antifascistas, encabezados por el BDS y acompañados de organizaciones como la Coordinadora Antifascista o el Movimiento Antirrepresivo de Madrid (MAR), presentes también en los disturbios por Pablo Hasel. A ellos se sumaron simpatizantes de CNT y miembros de los Bukaneros, visibles con camisetas y banderas.
En paralelo, en la zona de Atocha estuvieron presentes Ione Belarra e Irene Montero, acompañadas de sus escoltas. Mientras tanto, los 550 agentes de la UIP desplegados estaban dispersos por diferentes puntos, lo que, según las fuentes, facilitó la acción de los violentos. «El número era suficiente, pero el dispositivo debe estar bien diseñado y coordinado. Aquí no lo estaba», remarcan.
El resultado: 22 agentes heridos, uno de ellos con fractura, y decenas de familias que abandonaron la zona al ver la violencia. «El Gobierno quería estas imágenes. Si hubiese querido que la etapa se celebrara, habría bastado con un dispositivo coherente», lamentan las fuentes policiales.
Los sindicatos coinciden en la denuncia y acusan al Ejecutivo de «dejar vendidos a nuestros compañeros». Exigen la dimisión inmediata de Francisco Martín, al que acusan de estar «más cerca de los que tiraban vallas que de nosotros», y extienden la petición a Marlaska y Sánchez por «alentar a los manifestantes».
Interior, en cambio, insiste en que el dispositivo fue «adecuado», similar al desplegado en la Cumbre de la OTAN, con 2.000 agentes en total. El ministro Marlaska defendió que «los incidentes fueron aislados y la actuación de las Fuerzas de Seguridad extraordinaria». Pero los agentes replican: «Fueron aislados porque se permitió paralizar la carrera. Y aun así, hay 22 compañeros heridos». Y comparan: «¿A que en Ferraz no se acercó ni un manifestante a menos de 50 metros de la sede del PSOE?».