
La Policía Local de Calahorra ha mostrado su preocupación tras la incorporación de D.B.O., un aspirante que se acogió a la Ley Trans para formar parte del cuerpo. Aunque mantiene un DNI con nombre masculino y un aspecto físico masculino (además de tener novia), D.B.O. se identifica como mujer, lo que ha generado incertidumbre y dudas organizativas en la plantilla policial.
Entre las principales cuestiones que han surgido destacan: «¿Quién puede cachear la agente?», «¿Es necesario crear vestuarios mixtos?» y «¿Cómo aplicar las normas según el sexo del agente según lo estipula el BOE?». Estas interrogantes reflejan la existencia de lagunas legales que dificultan la adaptación del cuerpo a esta nueva realidad. «¿Llamamos a Irene Montero para que nos saque de dudas?», añaden de forma irónica en declaraciones a LA GACETA.
Pese a la compleja situación, la Policía Local de Calahorra lo ha incluido entre los 16 nuevos agentes, elevando así su plantilla total a 53 efectivos. Con estas incorporaciones, el cuerpo queda compuesto por 45 agentes, siete oficiales y un inspector jefe, mientras se encuentran en proceso de selección las dos plazas vacantes de subinspector.
De los nuevos efectivos, cuatro han sido nombrados interinos y 12 se incorporan como agentes en prácticas por un periodo de seis meses. Esta renovación ha sido valorada de manera positiva por los agentes, quienes consideran que las nuevas incorporaciones ayudarán a cubrir turnos y mejorar la seguridad ciudadana.
Sin embargo, desde el cuerpo policial se plantean dudas sobre la igualdad promovida por la legislación. «¿Promueve esta ley la igualdad o está generando desigualdad?», se preguntan, especialmente considerando que las pruebas físicas no son iguales para todos los aspirantes. Los agentes abogan por establecer criterios uniformes que garanticen una verdadera igualdad de oportunidades.