
Las cuentas del PSOE y las memorias de gestión financiera de la Comisión Ejecutiva Federal del partido reflejan una significativa bonanza económica entre 2018 y 2021, coincidiendo con la llegada de Pedro Sánchez al poder. Durante ese periodo, la tesorería socialista vivió un incremento sin precedentes: la liquidez pasó de 31,1 millones en 2018 a un máximo histórico de 74,7 millones en 2021. Un crecimiento que la propia formación definió en sus informes internos como «excepcional» y «francamente positivo», pese a desarrollarse en un contexto internacional marcado por crisis económicas, inflación y un intenso calendario electoral.
El año 2021 fue clave no solo por ser el punto más alto de esa prosperidad, sino también por situarse en el centro de la investigación abierta por el Tribunal Supremo ante posibles irregularidades en la contabilidad del partido. Los investigadores sospechan que en ese periodo se realizaron pagos en metálico a través de sobres que habrían recibido figuras como José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García e incluso el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien habría reconocido haber cobrado determinadas liquidaciones de gastos.
Pese a las circunstancias adversas que afectaron a la economía española –desde la pandemia de la covid-19 hasta el impacto de la guerra en Ucrania–, el PSOE presume en sus memorias de haber mantenido una gestión «sólida y eficiente». El partido atribuye su fortaleza financiera a las campañas de microcréditos impulsadas entre militantes y simpatizantes, así como a la implantación de una nueva política de control interno diseñada por la dirección de Santos Cerdán. Dicha normativa establece protocolos para la detección y corrección de posibles irregularidades contables.
En paralelo, el partido consiguió reducir drásticamente su endeudamiento bancario. En 2019 debía 46,2 millones de euros; en 2024, esa cifra había descendido hasta los 11,5 millones. La proporción entre liquidez y deuda ofrece una imagen de solvencia extraordinaria: el PSOE podría cubrir seis veces sus pasivos con el dinero disponible en caja, un ratio más propio de una gran empresa que de una formación política.
La bonanza no se detuvo tras el pico de 2021. Los estados financieros reflejan 72,5 millones de euros en 2022, 60,6 millones en 2023 –año con varias convocatorias electorales– y 68,3 millones en 2024. A pesar de la pérdida de gobiernos autonómicos clave como los de la Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura, La Rioja o Baleares, la tesorería socialista ha seguido mostrando un comportamiento estable.
Sin embargo, sobre esa aparente buena salud económica planea la sombra de una supuesta «caja B» atribuida a José Luis Ábalos. Según avanza The Objective, en 2021 habría circulado un vídeo grabado en la vivienda oficial del entonces ministro de Transportes en el que se observaban cajas de folios que, según la investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, contenían dinero en efectivo. Dichas cajas, solicitadas por Ábalos a su asesor Koldo García, esconderían billetes de 50 euros y se habrían utilizado como parte de una red de ingresos opacos.
Los agentes también han documentado un lenguaje en clave empleado por ambos para referirse al dinero: «chistorras» para los billetes de 500 euros, «soles» para los de 200 y «lechugas» para los de 100. El informe de la UCO sostiene que estas expresiones formaban parte de un sistema destinado a encubrir movimientos de una fuente de fondos no declarada.