
El grupo de hackers Jabaroot (que significa «Poderío» en árabe y que se presenta como «patriotas argelinos») ha vertido una serie de graves acusaciones contra el aparato de seguridad de Marruecos, en plena escalada de tensión por la invasión de Ceuta desde hace unos días.
Jabaroot acusa a la cúpula de seguridad marroquí de haber planificado y orquestado la entrada masiva de inmigrantes ilegales el 30 y 31 de julio, y sostiene que agentes marroquíes participaron activamente en esa operación, que presentan como un «ataque» para poner a España en una situación difícil.
De los más de 70.000 agentes del espionaje marroquí, incluidos los 21 jefes de los servicios de inteligencia del país vecino, que aparecen citados en los informes filtrados por este grupo, destaca el de Abdellatif Hammouchi, jefe de Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), responsable de la Policía, y la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), el servicio de inteligencia alauí, equivalente del CNI español.
Los hackers argelinos también citan a Fouad Ali el Himma, uno de los principales consejeros del rey Mohamed VI. Ambos serían los supuestos responsables de la planificación de la operación que ha llevado a la invasión marroquí de Ceuta.
Hammouchi tiene sesenta años, nació en 1966 y estudió Derecho en la Universidad de Fez antes de incorporarse a los cuerpos de seguridad. Ingresó en la Policía en 1993 y, dos años después, pasó a la entonces Dirección de Vigilancia del Territorio.
Tras los atentados de Casablanca de 2003, y con solo 39 años, el rey Mohamed VI lo nombró en diciembre de 2005 jefe de la inteligencia marroquí (DGST). El 15 de mayo de 2015 se convirtió en la primera persona en combinar dos funciones de máxima responsabilidad: dirigir, además de la DGST, la DGSN, la Policía nacional.
Es, además, asesor del monarca en materia de terrorismo y un hombre de la máxima confianza de Mohamed VI, lo que explica el imparable ascenso político que ha disfrutado en los últimos años.
Según investigaciones periodísticas y testimonios de ex agentes, bajo el mando de Hammouchi el servicio ejecutaría el control y la represión de la disidencia dentro del país. A su disposición está también el software israelí Pegasus, empleado para seguir y espiar objetivos tanto dentro como fuera de las fronteras marroquíes.
Recordemos que una investigación de Forbidden Stories y Amnistía Internacional aseguró que Marruecos habría empleado este sistema para espiar decenas de miles de teléfonos, entre los que se encontraban los de Emmanuel Macron, Pedro Sánchez o el propio ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska.
Como viene informó La Gaceta este miércoles, Grande Markaska, condecoró en 2025 con la Gran Cruz de la Orden de la Guardia Civil a Hammouchi, quien, a la vez, era una de las personas con las que el Gobierno español «mantenía una estrecha relación institucional».