«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El dinero se les envía desde Marruecos

Redes criminales de El Estrecho consolidan un «puente marítimo» entre Ceuta y las costas gaditanas: el precio es de 7.000 euros por inmigrante ilegal embarcado

Una de las embarcaciones en uso. Rubén Pulido.

Según fuentes de la Guardia Civil consultadas en exclusiva por LA GACETA, las redes de tráfico de personas han organizado ya un puente marítimo ilegal entre Ceuta y las costas de la provincia de Cádiz. El precio por trayecto llega hasta los 7.000 euros por inmigrante ilegal embarcado. Los agentes advierten de que esta actividad supone una amenaza de primer orden y que, en la actualidad, supera la capacidad de interceptación de los dispositivos desplegados por la carencia de recursos logísticos suficientes.

Los movimientos han sido constatados por LA GACETA a través de vídeos obtenidos de las fuentes consultadas. En las imágenes se aprecian embarcaciones de distinto tipo —motos de agua, zodiacs, lanchas tipo phantom y embarcaciones de fibra— cargando a grupos de inmigrantes ilegales en puntos de la costa ceutí, entre ellos la zona de la Bolera y dirigiéndose hacia el Campo de Gibraltar. El modus operandi es siempre el mismo; maximizar la carga, aproximarse a la costa peninsular y obligar a los ocupantes a saltar al agua en las últimos metros o a dispersarse a nado para dificultar la detención. Si detectan la presencia de patrulleras, no dudan en abandonar a los inmigrantes en alta mar.

El negocio se nutre directamente de la avalancha registrada a finales de julio. Según las estimaciones manejadas por las autoridades locales, en torno a 8.000 inmigrantes ilegales permanecen aún en Ceuta. Las mafias, algunas de ellas procedentes del narcotráfico de hachís que han reorientado sus medios navales hacia el tráfico de personas, conocen perfectamente esa bolsa de demanda y la explotan. El pago se realiza de forma fraccionada: una parte al embarcar y el resto a la llegada a tierra firme.

Las primeras pesquisas de los agentes sobre el terreno revelan un dato especialmente relevante. Muchos de estos inmigrantes ilegales han obtenido el dinero que pagan a las organizaciones a través de envíos que se producen desde Marruecos y que posteriormente retiran en las oficinas de Correos. La Guardia Civil está investigando la identidad de los emisores de esas transferencias con el objetivo de esclarecer el perfil real de quienes están accediendo a territorio peninsular y la posible existencia de redes de financiación organizadas desde el otro lado del Estrecho.

La reactivación de la ruta del Estrecho se ha hecho visible en las playas del Campo de Gibraltar. En las últimas horas se han registrado llegadas de pateras y embarcaciones menores a San Roque y La Línea de la Concepción. Una de ellas, con una treintena de inmigrantes ilegales de origen magrebí, alcanzó la costa entre la tarde y la noche del sábado. Otra, con ocho ocupantes, fue interceptada en Punta Carnero. Los patrones, cuando son detenidos, ingresan en prisión provisional por delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros con riesgo para la vida. Sin embargo, el volumen de salidas supera de forma clara la capacidad de respuesta de los medios marítimos disponibles.

Los agentes consultados por este medio subrayan que la concentración de efectivos en el perímetro fronterizo de Ceuta, necesaria para contener la presión en el Tarajal y el resto del vallado, ha dejado huecos en el control del Estrecho. Marruecos mantiene una vigilancia laxa en su litoral norte, lo que facilita tanto las salidas directas desde sus costas como las que parten ya desde territorio español. El resultado es un corredor marítimo activo, caro y altamente peligroso que conecta Ceuta con Algeciras, San Roque y La Línea.

La Guardia Civil ha intensificado las patrullas y ha logrado varias intervenciones, pero reconoce que la magnitud del fenómeno desborda los recursos logísticos actuales. Las motos de agua, por su velocidad y capacidad de carga reducida, resultan especialmente difíciles de interceptar. Las embarcaciones mayores, cuando son detectadas, suelen forzar el salto de los ocupantes al agua, multiplicando el riesgo de naufragio y dificultando las labores de rescate.

El puente marítimo entre Ceuta y las costas gaditanas está operativo. Se cobra hasta 7.000 euros por cabeza. Se financia, al menos en parte, con transferencias procedentes de Marruecos que se retiran en oficinas de Correos. Y, según las propias fuentes policiales, supera ya la capacidad de interceptación de los dispositivos desplegados. Mientras la ciudad autónoma sigue saturada y las mafias convierten la avalancha en negocio, el Estrecho se ha convertido de nuevo en una vía de entrada privilegiada hacia la península.

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