El presidente del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (Scrats), Lucas Jiménez, ha acusado este jueves al Gobierno de utilizar las averías detectadas en el canal para impedir el envío al sureste de 85 hectómetros cúbicos de agua ya autorizados, de los que 65 corresponden a regadío y 20 al abastecimiento humano. El dirigente ha denunciado que la prolongación de las reparaciones podría dejar sin transferir esos recursos y ha llamado a los agricultores a participar en las movilizaciones convocadas para el próximo 28 de octubre.
Las roturas registradas en Liétor (Albacete) y Almonacid de Zorita (Guadalajara) mantienen interrumpido el funcionamiento del acueducto. Los daños afectan al revestimiento, con hundimientos de paños de hormigón y oquedades en el terreno que sostiene el canal. La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) calcula inicialmente que los trabajos se prolongarán entre cuatro y cinco meses, con una inversión aproximada de 1,2 millones de euros.
Jiménez considera que una avería de estas características puede convertirse en un pretexto para retrasar las obras. «Una rotura convencional en el canal va a servir, con total seguridad, de pretexto para ralentizar las obras de reparación», ha asegurado en una nota difundida por el sindicato, que representa a más de 60 comunidades de regantes y 80.000 agricultores de Alicante, Murcia y Almería.
La principal preocupación del sector es que los retrasos impidan aprovechar los volúmenes autorizados dentro de los plazos legales. La disposición adicional quinta de la Ley 21/2015 permite transferir durante los tres meses posteriores al final del periodo de autorización los recursos pendientes aprobados en los niveles 1 y 2, conforme a las reglas del trasvase, salvo cambio de nivel. La norma contempla excepciones para situaciones catastróficas o de extrema necesidad debidamente justificadas que imposibiliten los envíos.
Frente al calendario de la Confederación, el ingeniero civil especializado en planificación hídrica José Ángel Pérez sostiene que las reparaciones podrían completarse en aproximadamente mes y medio. Su previsión sitúa la reapertura del canal el 15 de noviembre: unas tres semanas para resolver la avería de Liétor y alrededor de seis semanas para la intervención de Almonacid de Zorita. Según su estimación, una planificación adecuada permitiría terminar los trabajos incluso si se producen interrupciones por las lluvias.
Esa fecha de reapertura dejaría margen, a su juicio, para enviar los recursos pendientes antes de finalizar diciembre. Los regantes cuestionan, por tanto, que las obras necesiten cuatro o cinco meses y temen que el calendario oficial haga inviable la transferencia del agua comprometida.
Jiménez también ha dirigido sus críticas al Ministerio para la Transición Ecológica y a la presidencia de la CHT, a los que atribuye una supuesta animadversión hacia el acueducto. Asimismo, ha rechazado el recorte del trasvase, que considera una decisión «política e irresponsable», y ha reprochado al Ejecutivo la falta de ejecución de buena parte de las inversiones anunciadas para compensar la reducción de recursos.
Entre las actuaciones pendientes, el sindicato destaca la conexión de la desaladora de Torrevieja con zonas de regadío de Murcia y Alicante, la construcción de una segunda desaladora en la Vega Baja y la instalación de plantas fotovoltaicas para abaratar el coste energético de la desalación.
El presidente del Sindicato de Regantes ha pedido a las comunidades, las empresas del sector primario y las organizaciones agrarias que secunden las protestas del 28 de octubre, convocadas por Asaja, COAG y Unión de Uniones. También ha reclamado a los representantes políticos de las regiones afectadas una defensa más firme de los recursos hídricos.
«El campo, nuestro modo de vida está en juego», ha advertido. Las confederaciones hidrográficas del Tajo y del Segura y la Mancomunidad de los Canales del Taibilla no se han pronunciado sobre las acusaciones ni sobre el impacto que la interrupción puede tener en el abastecimiento y en la necesidad de recurrir a más agua desalada.