El director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, desveló recientemente ante mandos europeos de seguridad la existencia de un plan terrorista avanzado impulsado por una célula yihadista cuyo objetivo era atentar contra una iglesia católica en España. La operación, que se preparó durante 2024, se mantuvo hasta ahora en el ámbito reservado de los servicios policiales. Según explicó, la Dirección General de Seguridad Nacional de Marruecos (DGSN) tuvo un papel clave en el desmantelamiento del complot.
El contexto diplomático acompaña la revelación. El Gobierno de Pedro Sánchez acaba de exhibir su excelente sintonía con Rabat, un acercamiento que se consolidó tras el giro unilateral sobre el Sáhara en 2022. Durante la última semana, una delegación marroquí enviada por Mohamed VI viajó a España para reforzar esa cooperación. Sin embargo, pese a la insistencia del Ejecutivo en destacar la colaboración antiterrorista, en la cumbre las cuestiones de seguridad apenas ocuparon espacio. Todo ello sucede poco después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, concediese a Abdellatif El Hammouchi, responsable de la DGSN, la Gran Cruz de la Guardia Civil.
La relación estrecha entre Interior y este organismo marroquí fue descrita en detalle por Pardo Piqueras durante un almuerzo en el que coincidió con altos mandos policiales especializados en antiterrorismo y representantes europeos de Interpol, según fuentes de citadas por The Objective.
Durante esa comida, el director general abordó lo que considera la principal preocupación en materia de seguridad: la entrada de ilegales a través de las fronteras, rutas que podrían ser utilizadas por grupos yihadistas procedentes del Sahel para acceder a España y al resto de Europa con intención de ejecutar ataques de gran alcance.
En ese mismo encuentro, Pardo Piqueras puso como ejemplo la operación en la que participaron los servicios marroquíes para detener un plan que podía haber supuesto una tragedia de grandes dimensiones. Comentó que una célula asentada en Marruecos y en territorio español llevaba tiempo organizando un ataque contra una iglesia en España. No reveló ni el lugar ni el momento previstos, pero sí subrayó que el nivel de preparación del comando yihadista superaba al de otras operaciones conocidas.
Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas confirman que en 2024 llegaron avisos sobre ese posible atentado y vinculan a los implicados con dos operativos policiales ejecutados en noviembre del pasado año en Ceuta, Madrid e Ibiza, así como en Tetuán y Fnideq, por parte de policías españoles y marroquíes.
Marruecos informó entonces de que el grupo buscaba coordinar y planificar acciones terroristas en nombre de Daesh antes de integrarse en su rama del Sahel. En aquel momento no trascendió que el objetivo concreto fuese una iglesia. Que la célula estuviera en «fase de ejecución» implica, según terminología antiterrorista, que ya disponían de medios, voluntad y decisión para llevar a cabo el ataque de forma inminente. Este tipo de objetivos simbólicos se han convertido en prioridad propagandística para el yihadismo en Europa.
Aunque la cooperación policial sigue siendo intensa, en los últimos meses se han apreciado ciertos gestos incómodos. En agosto, la prensa marroquí publicó fotografías de Pardo Piqueras almorzando en un restaurante de Asilah durante sus vacaciones, captado sin que él lo advirtiese. En España se interpretó la difusión de esas imágenes como un mensaje de carácter «oficial» procedente de Rabat, una suerte de aviso tras la publicación de informaciones sobre las vacaciones del jefe del espionaje marroquí en la Costa del Sol.