
El 10 de julio de 2021, dos decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez marcaron un antes y un después en la política española. Ese día, el Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial del Estado la nueva ley antifraude, que prohibía los pagos en efectivo superiores a 1.000 euros. Y ese mismo sábado, Sánchez destituyó a su entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, tras recibir informes sobre su nivel de gastos y su ostentoso modo de vida, según recuerda The Objective. Dos hechos que hoy, tres años después, se cruzan de nuevo en la investigación del llamado caso Ábalos.
Según el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, el exministro habría contado con fuentes de ingresos no declaradas y el PSOE habría realizado pagos a su secretario de Organización que no aparecen reflejados en la contabilidad oficial presentada al juez. Las irregularidades afectan tanto a pagos no registrados como a otros que sí fueron certificados.
Uno de ellos, fechado el 30 de septiembre de 2023, llama especialmente la atención: un pago en metálico de 1.072 euros a Santos Cerdán, actual secretario de Organización del PSOE. Una cifra que supera el límite fijado por la propia ley antifraude aprobada por el Gobierno en 2021. La norma, entonces celebrada por el Ejecutivo, establecía con claridad que «no se permitirán pagos en efectivo superiores a 1.000 euros».
Aquel 10 de julio de 2021 también fue el día en que Sánchez convocó a Ábalos en su despacho de Moncloa para comunicarle su destitución. La reunión, según fuentes próximas al exministro, fue tensa y sin margen para explicaciones. El cese se publicó oficialmente dos días después, aunque con fecha retroactiva del sábado 10. Con la caída de Ábalos también se precipitó la salida de su círculo más cercano, incluida la del entonces gerente socialista, Mariano Moreno Pavón.
Precisamente Moreno Pavón ha sido citado esta semana por el Tribunal Supremo como testigo para explicar el flujo de dinero en efectivo que el PSOE dirigió a Koldo García y al propio Ábalos durante aquellos años. El exgerente ya se negó a responder en la comisión del Senado la pasada semana. Su papel fue determinante en aquella crisis interna que estalló en 2021, cuando algunos dirigentes socialistas comenzaron a advertir de los gastos excesivos del exministro.
Fuentes del partido aseguran que Moreno alertó primero a Santos Cerdán y, posteriormente, acudió a Moncloa para informar personalmente a Sánchez de la «situación insostenible» que generaban los pagos y el tren de vida de Ábalos. También se habrían producido varias reuniones discretas entre el gerente y el ministro en la sede del Ministerio de Transportes, lejos de la vista de los empleados de Ferraz.
Moreno Pavón no era un desconocido para Sánchez. Entre 2016 y 2017 actuó como uno de sus enlaces dentro del PSOE, cuando el actual presidente fue apartado temporalmente de la dirección del partido tras su dimisión forzada. Durante aquel periodo, Moreno colaboró activamente en la llamada “sede paralela” de la calle Marqués de Riscal, donde Sánchez preparó su regreso político y organizó la campaña de crowdfunding conocida como «El Bancal de Rosas».
Ese papel le valió posteriormente el nombramiento como gerente del partido, en reconocimiento a su lealtad y a su papel en la recaudación de fondos que permitió a Sánchez recuperar el poder. Hoy, sin embargo, su nombre vuelve a aparecer vinculado a la sombra de los sobres, las cajas llenas de billetes y los pagos en efectivo que la Guardia Civil investiga dentro del caso Ábalos.