Ceuta continúa lejos de recuperar la normalidad tras la entrada masiva de inmigrantes ilegales desde Marruecos. Miles de personas permanecen en las calles y la situación «sigue abierta», según ha advertido el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. La invasión vuelve a poner de manifiesto una transformación demográfica que ya empuja a numerosos españoles nacidos en Ceuta y Melilla a trasladarse a otros puntos del país.
Así lo refleja el informe La inmigración en cifras: fronteras bajo presión y propuestas de actuación, elaborado por Alejandro Macarrón para el Centro de Estudios, Formación y Análisis Social (CEFAS) de la Fundación Universitaria San Pablo CEU. El documento, recogido por El Debate, sostiene que las estadísticas registran «una muy apreciable salida de españoles nativos» desde mediados de la pasada década.
El fenómeno coincide con el aumento constante del peso de la población musulmana en las dos ciudades autónomas. Según el coordinador del Observatorio Demográfico CEU-CEFAS, este cambio ya tiene consecuencias visibles en la vida pública. Entre ellas cita la implantación en los colegios públicos de Ceuta de menús con carne exclusivamente halal y sin cerdo.
La transformación se produce bajo una presión fronteriza sostenida. En mayo de 2021, cerca de 8.000 inmigrantes ilegales entraron en España por los espigones de Benzú y El Tarajal ante la pasividad de Marruecos. El asalto registrado el pasado jueves ha vuelto a situar a Ceuta ante un escenario semejante, aunque con una magnitud muy superior.
No se trata de episodios aislados. La posición de Ceuta y Melilla como frontera sur de Europa, las reivindicaciones territoriales de Rabat y el uso de la inmigración como instrumento de presión mantienen a ambas ciudades expuestas a sucesivas oleadas. A ello se suma una modificación progresiva de su composición social.
El paro agrava la salida de españoles
Macarrón identifica también un segundo factor que favorece el abandono de las ciudades autónomas: la falta de oportunidades laborales. Ceuta y Melilla presentan las tasas de paro más elevadas de España.
Los datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al segundo trimestre de 2026 situaron el desempleo en Melilla en el 22,43% y en Ceuta en el 20,74%. La media nacional quedó en el 9,87%, menos de la mitad que en ambos territorios.
El estudio analiza la evolución de distintas generaciones de españoles nacidos en Ceuta y Melilla mediante la comparación de cohortes de edad durante periodos de cinco años. En condiciones normales, cada grupo debería conservar una cifra similar de residentes al avanzar hacia la siguiente franja. Sin embargo, los datos muestran una pérdida sostenida de población conforme sus integrantes cumplen años.
La tendencia indica que una parte creciente de los españoles nacidos en las ciudades autónomas abandona el lugar donde creció para establecerse en la Península. La excepción aparece en la franja de 15 a 19 años, una anomalía que Macarrón atribuye a la llegada de personal militar procedente del resto de España.
Tanto en 2020 como en 2025 había más residentes de entre 20 y 24 años nacidos en España que los contabilizados cinco años antes dentro de la franja de 15 a 19 años. Se trata de una evolución que «no ocurre a nivel nacional», según concluye el experto.
La nueva invasión desde Marruecos ha agravado así una situación que precede al último asalto fronterizo. Mientras miles de inmigrantes ilegales ocupan las calles y las autoridades admiten que la situación sigue sin resolverse, los datos revelan que cada vez más españoles abandonan Ceuta y Melilla.