
El presidente de VOX, Santiago Abascal, se ha reunido este jueves con José Daniel Ferrer, histórico opositor al régimen criminal de Cuba, que le ha presentado el Acuerdo de Liberación suscrito por las coaliciones Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) y Pasos de Cambio para el restablecimiento de la democracia y del Estado de Derecho en la isla.
«Fue un placer recibir a José Daniel Ferrer, preso político cubano, firmante de la Carta de Madrid y uno de los referentes de la disidencia cubana. Le transmití nuestro firme apoyo y total disposición para seguir trabajando por el fin del régimen criminal cubano de la familia Castro y sus verdugos en todos y cada uno de los espacios en que sea necesario. Cuba va a recuperar su libertad», ha aseverado Abascal en un mensaje en X.
El documento busca «devolver al Pueblo Cubano su soberanía, que es el cúmulo, sin excepción alguna, y llama al «fin de la impunidad de los culpables de los crímenes de lesa humanidad».
«Estamos unidos en el objetivo de lograr el fin de la dictadura en Cuba y terminar con el sistema comunista, devolviendo el liderazgo civil a todos los asuntos del Estado. El plan de transición contempla la liberación, estabilización y democratización del país y el desmantelamiento de la empresa criminal que es el Partido Comunista de Cuba (PCC), así como la desarticulación de todos sus mecanismos y organizaciones represivas», recoge.
Se sustenta en la reunificación nacional tras décadas de exilio y separación forzada; prosperidad y florecimiento humano, garantizando derechos, dignidad y las libertades de cada ciudadano; y la desmilitarización y erradicación del poder político de toda doctrina anti-democrática, comunista o totalitaria. «Estamos unidos por la urgencia de poner fin a la catástrofe humanitaria y atender de manera inmediata las necesidades básicas, comenzando un periodo limitado de transición que conduzca a elecciones libres, durante el cual el país será administrado por un gobierno provisional».
«Estamos unidos en la prioridad de la liberación inmediata de todos los encarcelados por motivos políticos y de restablecer las libertades de expresión, de prensa, de asociación y religión; el derecho de los cubanos a establecerse en cualquier parte de nuestro país, a salir y entrar libremente de Cuba, a tener negocios y empresas privadas en nuestro país; el derecho de los cubanos a elegir y a ser elegidos para los cargos públicos; y el fin de toda discriminación contra los cubanos en su propio país», agrega el documento.
«Como primer paso, anunciamos la creación de comisiones de trabajo para la estabilización, que incluyen Emergencia Humanitaria; Seguridad, Defensa y Orden Público; Recuperación Económica, Desarrollo Social e Infraestructura; Salud; Educación; Legislativa; Judicial; y Exilio y Reunificación, así como una Comisión Constitucional. Una vez cumplido el plazo del gobierno provisional se convocarán elecciones generales — las primeras elecciones libres, justas y multipartidarias de la nueva era republicana de Cuba. Al unir nuestras fuerzas, declaramos que cada cubano, donde esté, está llamado a ser protagonista de su liberación», concluye.
José Daniel Ferrer es una de las figuras más determinantes y visibles de la oposición contemporánea frente a la dictadura comunista de Cuba. Sus primeros pasos en la disidencia se remontan a la década de 1990, cuando cofundó el Movimiento Juvenil Cubano por la Democracia. Posteriormente, se integró en el Movimiento Cristiano Liberación de Oswaldo Payá, desempeñando un rol clave en la recolección de firmas para el Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana que buscaba reformas democráticas esenciales en la isla.
Esta activa militancia provocó que su trayectoria quedara profundamente marcada por una feroz persecución política. El golpe más severo ocurrió en el año 2003, durante la ola represiva conocida como la Primavera Negra, cuando fue detenido por la tiranía por ser uno de los principales promotores de dicha iniciativa.
Condenado a 25 años de prisión bajo acusaciones de atentar contra la soberanía nacional, fue declarado «prisionero de conciencia» por entidades internacionales y durante su encierro recurrió a constantes huelgas de hambre para denunciar los maltratos carcelarios. Tras su excarcelación en 2011, fundó la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), plataforma que aglutinó a diversas fuerzas opositoras para la denuncia internacional de los abusos estatales. Esta inquebrantable labor le valió prestigiosos galardones globales, como el Premio Democracia de la NED en 2009, el Premio Internacional de Derechos Humanos de la Fundación Hispano-Cubana en 2011 y el Premio Homo Homini en 2016.
Sin embargo, el acoso del régimen no cesó y culminó en un nuevo cautiverio en julio de 2021, tras las históricas protestas masivas del 11J. Recluido en el penal de Mar Verde, sufrió un aislamiento extremo y torturas degradantes que incluyeron la ingesta forzada de alimentos descompuestos. Pese a que el Parlamento Europeo exigió su liberación incondicional a finales de 2024, el ensañamiento de la dictadura lo obligó finalmente a aceptar el exilio en Miami.
Actualmente, en el marco de una gira por Europa para visibilizar la crisis, Ferrer mantiene una postura sumamente firme sobre el futuro geopolítico de Cuba. Sostiene que una intervención militar estadounidense es inevitable, y que la cúpula castrista jamás cederá el poder de manera voluntaria y sólo busca ganar tiempo. En este sentido, ha revelado que sectores de la administración estadounidense —especialmente cercanos al secretario de Estado, Marco Rubio— han abordado en privado esta opción, asegurando además que Donald Trump cuenta con el respaldo total de la disidencia.
Finalmente, Ferrer denuncia la diplomacia de la Unión Europea y de España por mantener vigente el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación, catalogándolo como un error gravísimo que sólo sirve «para oxigenar al régimen».
Esta semana, la delegación de VOX en el Parlamento Europeo reclamó en el Pleno de Estrasburgo la suspensión inmediata de dicho acuerdo, y denunció que las instituciones europeas llevan años actuando como «cómplices directos» de uno de los regímenes más criminales y longevos del mundo. Así, los eurodiputados Hermann Tertsch y Jorge Martín Frías llamaron a acabar con cualquier forma de legitimación internacional de la dictadura.