La sustitución demográfica sigue dando pasos de gigante en la capital de España, Madrid. A día de hoy, ya hay cuatro barrios en los que los habitantes nacidos en el extranjero constituyen la mayoría absoluta de la población, superando el 50% según los últimos datos del Padrón Municipal.
En concreto, San Cristóbal, en el distrito de Villaverde, registra un 63,3% de población extranjera, mientras que Pradolongo, en Usera, alcanza el 57,3%. Muy cerca se sitúa San Diego, en Puente de Vallecas, con un 55,6%, y Sol, en pleno distrito Centro, cierra la lista con un 51% exacto. La tabla oficial que recoge los barrios con mayor porcentaje de población nacida fuera de España confirma que estos cuatro son los únicos que han cruzado ese umbral crítico. El siguiente en la clasificación, Zofío, también en Usera, se queda en un 48,1%, todavía por debajo de la mayoría.
Este fenómeno no es aislado ni lento. La inmigración en Madrid crece a un ritmo vertiginoso que transforma barrios enteros en cuestión de pocos años, pasando de ser mayoritariamente españoles a presentar una clara mayoría foránea. Distritos como Centro, con un 42,4%, Usera con un 41,4% y Villaverde con un 41,2% se encuentran ya muy cerca del punto de inflexión a nivel global, mientras que la media de toda la ciudad ronda el 30% y continúa subiendo con fuerza.
La sustitución demográfica se acelera por la combinación de una natalidad española muy baja y una llegada masiva y constante de población extranjera. Lo que hace unos años era una tendencia localizada en determinadas zonas se está extendiendo con rapidez, modificando de forma visible la composición demográfica de la capital. Barrios emblemáticos como Sol, en pleno centro histórico, ya no son mayoritariamente españoles.
Los datos del Ayuntamiento de Madrid y del Instituto Nacional de Estadística, actualizados a 2025-2026, son claros y contundentes: la transformación es real, cuantificable y cada vez más rápida. Mientras algunos celebran la diversidad, otros observan con preocupación cómo la identidad y el peso demográfico de la población autóctona se diluyen a gran velocidad en la que sigue siendo la principal ciudad de España.