
La decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de abrir una vía extraordinaria de «regularización» para cientos de miles de inmigrantes ilegales ha cruzado fronteras. Hasta The New York Times ha puesto el foco en el decreto aprobado esta semana por el Ejecutivo socialista, presentándolo como una anomalía dentro de un contexto internacional marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias.
El diario estadounidense destaca que España se sitúa en sentido contrario al rumbo adoptado por buena parte de los países occidentales, que han optado por reforzar controles y limitar la inmigración ilegal. Frente a esa tendencia, el Gobierno español ha aprobado por decreto una fórmula que permite a los ilegales ya presentes en el país acceder a permisos temporales de residencia y trabajo.
El rotativo neoyorquino contrapone la decisión del Ejecutivo socialista con la ofensiva contra la inmigración ilegal en otros países. En Estados Unidos, la Administración Trump desarrolla una campaña masiva de detenciones y deportaciones; Reino Unido ha endurecido sus normas para refugiados; Grecia contempla penas de prisión para quienes permanezcan tras el rechazo de sus solicitudes de asilo; e Italia plantea trasladar solicitantes a Albania mientras se resuelven sus expedientes. En ese escenario, España aparece como una excepción.
El artículo también recoge las críticas internas al decreto. La oposición ha acusado al Gobierno de utilizar la regularización como instrumento político, mientras VOX ha anunciado un recurso ante el Tribunal Supremo, denunciando que la medida favorece la inmigración ilegal y desborda el marco legal.
The New York Times subraya además la falta de cifras oficiales sobre el número de ilegales en España. El propio diario remite a estimaciones de Funcas, que sitúan la cifra entre 500.000 y un millón de personas, un volumen que da dimensión al alcance real del decreto en un país con cerca de 50 millones de habitantes.