
El Gobierno de Marruecos aprovechó la crisis migratoria de Ceuta de mayo de 2021 para presionar al Ejecutivo de Pedro Sánchez y lograr que España modificara su posición histórica sobre el Sáhara Occidental. Así lo revela una investigación publicada por El Confidencial, basada en tres informes reservados del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), elaborados entre mayo y julio de 2021 y remitidos al presidente del Gobierno y varios ministros.
Según la información, Rabat interpretó la decisión del Ejecutivo español de permitir la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, como una «magnífica oportunidad» para conseguir que España reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Los informes atribuyen la planificación de esta estrategia al consejero real Fouad Ali El Himma, considerado uno de los hombres de mayor confianza del rey Mohamed VI, en coordinación con el director de la inteligencia interior marroquí, Abdellatif Hammouchi; el jefe de la inteligencia exterior, Yassine Mansouri; y el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.
La investigación recuerda que, entre el 17 y el 18 de mayo de 2021, más de 10.000 inmigrantes entraron ilegalmente en Ceuta en apenas veinticuatro horas después de que las autoridades marroquíes relajaran los controles fronterizos, desencadenando la mayor crisis diplomática entre ambos países de las últimas décadas.
En plena crisis, Marruecos ordenó el espionaje con el software Pegasus contra los teléfonos del presidente del Gobierno y de varios ministros. La investigación, que cita fuentes de la inteligencia marroquí, sostiene que fueron intervenidos los terminales de Pedro Sánchez y de los entonces titulares de Asuntos Exteriores, Interior y Defensa. Entre el 19 y el 22 de mayo de 2021 se habrían extraído 2,57 gigabytes de información del teléfono del presidente, en lo que habría sido la segunda infección detectada en su dispositivo tras otra registrada en octubre de 2020, según la investigación judicial del magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama.
La investigación también identifica a la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), dirigida por Abdellatif Hammouchi, como el organismo encargado de ejecutar las operaciones de espionaje. Según los testimonios de antiguos miembros de los servicios secretos marroquíes recogidos por El Confidencial, este organismo combina vigilancia física, interceptación de comunicaciones, programas espía como Pegasus y campañas de descrédito contra periodistas, activistas y opositores al régimen marroquí.
El cambio de posición del Gobierno español se materializó el 18 de marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez remitió una carta al rey Mohamed VI respaldando el plan marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, poniendo fin a la posición que España había mantenido durante décadas sobre la antigua colonia española.