Un inmigrante africano ha sido detenido tras agredir brutalmente e intentar violar a una joven en Mérida (Badajoz). La agresión se produjo cuando la víctima, una camarera que salía de su turno de trabajo, caminaba por la zona de La Loba, cerca de una parada de autobuses y del río Guadiana. Según el testimonio de su hermano, el agresor la abordó por detrás, aplicándole una llave conocida como «mataleón», la tiró al suelo y comenzó una agresión sexual y física extrema que duró entre 15 y 20 minutos.
El individuo le rompió la camiseta, le quitó el sujetador y le frotó la cara contra el pecho. Posteriormente intentó bajarle los pantalones para violarla, pero la joven se resistió con fuerza. Al no conseguirlo, inició una brutal paliza: le propinó múltiples puñetazos en la cara y la cabeza, intentó asfixiarla y trató de arrojarla al río Guadiana. La víctima se tiró al suelo para impedirlo y continuó defendiéndose.
En un momento de la pelea, el agresor le introdujo los dedos en la boca y tiró hacia afuera con tal violencia que le rajó la tráquea. También le metió los dedos en los oídos, provocándole hemorragias. La joven comenzó a asfixiarse con su propia sangre y, para evitarlo, se la tragó. El atacante entonces la agarró del cuello con ambas manos, la tiró al suelo y continuó asfixiándola hasta que ella empezó a perder el conocimiento. En esos instantes, la víctima llegó a confesarse y pedir perdón a Dios, pensando que iba a morir.
La agresión cesó cuando un joven que pasaba por la zona (hijo de unos conocidos de la familia) se percató de lo que ocurría y echó a correr, lo que aparentemente asustó al agresor. La víctima fue trasladada al hospital, donde presenta múltiples contusiones en costillas, piernas, cara y brazo. Actualmente no puede ingerir alimentos por vía oral y está siendo alimentada a través de un tubo debido a la lesión en la tráquea.
No llegó a consumarse la violación, aunque el agresor sí la magreó y se frotó contra ella. La policía dispone de muestras de ADN. La joven identificó rápidamente al agresor cuando las autoridades le mostraron fotografías en el hospital.
Según el hermano de la víctima, el detenido es un inmigrante africano que habla poco castellano, carece de familia conocida en la zona y residía en un albergue o piso tutelado para inmigrantes. Es un individuo conocido por la policía, con antecedentes: el pasado 24 de abril había sido detenido por un incidente similar con otra muchacha (una agresión sexual que no llegó a violación). A pesar de ello, se encontraba en libertad.
El arresto se produjo pocas horas después de la agresión. Fuentes policiales indicaron a la familia que el detenido sería trasladado a la prisión de Badajoz, aunque el proceso judicial (cargos del fiscal y decisión del juez) está en sus primeras fases.
La familia, de etnia gitana y trabajadora (la víctima es camarera y su hermano trabaja en un concesionario en Badajoz), ha expresado su consternación y ha señalado que «no es natural» que una persona con antecedentes conocidos por la policía permanezca en la calle. «Hoy le ha pasado a mi hermana y mañana puede ser la hermana, la hija o la madre de cualquiera», declaró el hermano, quien subrayó que no se puede permitir que personas sin control sobre sus antecedentes entren y permanezcan en España si representan un riesgo.
La víctima se encuentra en recuperación física y psicológica, con miedo a dormirse por las imágenes del agresor. La familia ha pedido que se tomen todas las medidas posibles para que el detenido no vuelva a quedar en libertad.