«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
hay doce detenidos, todos ellos de nacionalidad marroquí

Un grupo de 40 inmigrantes ilegales marroquíes embosca en Ceuta a cuatro militares desarmados: fueron apedreados y golpeados

Militares en Ceuta.

Cuatro militares han resultado heridos durante la madrugada de este jueves tras sufrir una emboscada de un grupo de entre 30 y 40 inmigrantes llegados a Ceuta durante la invasión de finales de julio. El ataque se produjo en la zona de Benzú cuando los efectivos se dirigían al punto de vigilancia establecido en este enclave de la ciudad autónoma.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 5.30 horas. Los cuatro miembros de la Comandancia General de Ceuta (Comgeceu) circulaban en un vehículo militar cuando, después de superar el semáforo de Benzú y aproximarse al puesto de vigilancia, varios individuos salieron desde distintos puntos y se abalanzaron sobre ellos.

Los atacantes comenzaron a lanzar piedras de grandes dimensiones contra el vehículo, que no estaba blindado. Ante la violencia de la agresión, los cuatro militares, que se encontraban desarmados, tuvieron que abandonar el coche y huir a pie para tratar de ponerse a salvo.

La agresión continuó fuera del vehículo. El grupo persiguió a los efectivos en dirección a Calamocarro mientras seguía arrojándoles piedras. Varios de los proyectiles alcanzaron a los militares, que también sufrieron golpes durante la huida.

Los efectivos consiguieron finalmente pedir auxilio a través del 112. La llamada activó un dispositivo en el que participaron agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. A la llegada del primer vehículo policial, los integrantes del grupo huyeron en dirección a Benzú.

Las Fuerzas de Seguridad iniciaron entonces una persecución que terminó con doce detenidos, todos ellos de nacionalidad marroquí y con edades aparentemente comprendidas entre los 35 y los 40 años.

Varios de los implicados trataron además de escapar por mar y algunos llegaron a lanzarse al agua para evitar su arresto. El Servicio Marítimo de la Guardia Civil participó en las labores para localizar a quienes permanecían en el mar. Durante el operativo también se produjeron detonaciones policiales destinadas a dispersar al grupo.

Una vez controlada la situación, los cuatro militares fueron trasladados a un centro sanitario para recibir asistencia. Presentaban distintas lesiones y molestias, especialmente en brazos y espalda, además de los golpes provocados durante la agresión y por el lanzamiento de piedras.

El vehículo militar utilizado por los efectivos sufrió importantes daños como consecuencia del ataque.

La emboscada supone un nuevo episodio de violencia en Ceuta después de las entradas masivas registradas a finales de julio y vuelve a situar el foco sobre las condiciones en las que militares y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están desplegados en determinados puntos de la ciudad.

El ataque resulta especialmente grave por las circunstancias en las que se produjo: de madrugada, contra cuatro militares desarmados, dentro de un vehículo sin blindaje y ante un grupo que, según las primeras informaciones, multiplicaba ampliamente en número a los efectivos.

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