«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Los hechos ocurrieron en León

Un hombre estafa 120.000 euros a su casera y se gasta el dinero en móviles, dentistas y clubes de alterne

Coche de la Policía Nacional. Europa Press.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de León ha condenado a tres años de prisión a un hombre por estafar cerca de 120.000 euros a una mujer a la que había conseguido ganarse su confianza y de quien obtuvo un poder para gestionar parte de su patrimonio, según publica El Debate.

Según recoge la sentencia, el condenado logró establecer una relación de confianza con la víctima después de contarle que era pariente de su padre. Esta circunstancia llevó a la mujer a concederle un poder para realizar determinadas operaciones relacionadas con sus bienes.

El acusado, además, se había instalado en una habitación de la vivienda, que la mujer le había alquilado con derecho a utilizar la cocina. Sin embargo, nunca llegó a abonar el alquiler y, como compensación, se comprometió a realizar varias reformas en dos habitaciones del inmueble.

Fue en este contexto cuando comenzó a disponer del dinero de la víctima. El condenado realizó transferencias por 15.000 y 37.000 euros de la herencia, cantidades que, según la resolución judicial, destinó a gastos ajenos a los fines para los que había recibido autorización.

Entre otros desembolsos, utilizó parte del dinero para pagar un tratamiento odontológico y adquirir bienes personales, entre ellos un teléfono móvil y un equipo de cine. También realizó un pago de 110 euros en un club de alterne.

La suma total del dinero obtenido mediante el engaño se situó cerca de los 120.000 euros, según ha avanzado Diario de León. La víctima descubrió posteriormente las operaciones realizadas y decidió poner fin a la relación.

La mujer retiró entonces la autorización que había concedido al acusado para operar con su patrimonio y le pidió que abandonara la vivienda. El condenado se negó inicialmente a marcharse, por lo que la propietaria tuvo que enviarle un burofax para reclamar formalmente que dejara el inmueble.

Finalmente, el hombre abandonó la vivienda, aunque cuando se celebró el juicio no había devuelto ninguna cantidad del dinero obtenido de la víctima.

La Audiencia Provincial considera acreditado que los hechos constituyen un delito de estafa. El tribunal sostiene que el condenado se aprovechó de la relación de confianza creada con la mujer para hacerle creer que emplearía el dinero en las reformas y en la gestión de sus inmuebles.

Sin embargo, la sentencia concluye que su verdadera intención era acceder al patrimonio de la víctima y obtener un beneficio económico mediante el engaño y abuso de la confianza depositada en él.

Por estos hechos, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de León ha impuesto al acusado una pena de tres años de prisión por la estafa cometida.

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