
Un estudio elaborado por el Observatorio de Ceuta y Melilla alerta de la fragilidad de la conectividad digital de ambas ciudades autónomas ante posibles «accidentes, sabotajes o actos de guerra» que afecten a los cables submarinos de los que dependen sus comunicaciones. El informe subraya que Ceuta cuenta con cuatro conexiones y Melilla con dos, una infraestructura crítica que ya ha sufrido interrupciones graves en los últimos años.
El autor del análisis es el profesor titular de Relaciones Internacionales de la Universidad Pablo de Olavide, Rafael García Pérez. El informe, del que se hace eco Vozpópuli, subraya que los cables submarinos constituyen «un elemento diferencial» para el desarrollo económico y social de un territorio, pero también representan infraestructuras vulnerables en un contexto de creciente competencia geopolítica.
Ceuta mantiene su conexión digital con la Península a través de varios sistemas de cable submarino instalados en las últimas décadas. El primero fue LINCE (La Línea–Ceuta), puesto en servicio en 2008, que une San Amaro con La Atunara a lo largo de 48,7 kilómetros.
Posteriormente entró en funcionamiento el cable CES (Ceuta–Estepona), inaugurado en 2014, que conecta La Ribera con El Velerín y alcanza una longitud de 78,8 kilómetros, con mayor capacidad de transmisión.
En 2020 se incorporaron Dos Continentes I y II, un proyecto de la empresa GTD España que reforzó la conectividad con Tarifa y La Línea dentro de un plan regional para integrar Málaga, Cádiz y Sevilla con Ceuta y Marruecos mediante fibra óptica.
Más recientemente, en 2025, Redeia completó un cable eléctrico submarino entre San Roque y Ceuta, lo que incrementa la capacidad energética y digital del sistema.
La situación es más limitada en Melilla. La ciudad depende de dos sistemas de fibra óptica submarina. El primero es el cable ALME (Almería–Melilla), instalado en 1990 por Telefónica y que, según el informe, ha superado ampliamente su vida útil.
El segundo es el cable CAM, de alta capacidad —240 Gbit/s—, propiedad del Gobierno local y explotado por Telefónica hasta 2029. Este sistema mejoró la conectividad tras su puesta en marcha en 2014, aunque no elimina los riesgos asociados a posibles interrupciones.
El informe advierte de que la vulnerabilidad de los cables submarinos es elevada debido a su gran extensión y a su importancia estratégica. En escenarios de guerra híbrida o «zona gris», estas infraestructuras pueden convertirse en objetivos de sabotaje.
Aunque García Pérez señala que estos sistemas suelen ser más resilientes que los gasoductos, insiste en que su protección depende en gran medida de la existencia de sistemas redundantes que permitan mantener el servicio si uno de los cables resulta dañado.
La travesía del Estrecho presenta además dificultades adicionales por sus condiciones naturales y por el intenso tráfico marítimo entre la Península y Ceuta. Este factor incrementa el riesgo de daños provocados por anclas o artes de pesca.
El cable LINCE, operado por Telefónica desde 2007, ha sufrido varios incidentes desde su instalación. El área con mayor número de incidencias se encuentra en la Bahía Norte de Ceuta, lo que obligó a establecer una zona de exclusión de fondeo para proteger los cables submarinos en su tramo más vulnerable.
La Capitanía Marítima de Ceuta también ha emitido instrucciones específicas para reforzar su protección. Entre noviembre de 2007 y abril de 2025 se registraron varios incidentes que afectaron a los cables que conectan la ciudad con la Península. En la mayoría de casos estuvieron relacionados con pesqueros o fondeos indebidos, aunque también se documentó un corte de fibra óptica en Conil de la Frontera (Cádiz). Todos provocaron incidencias calificadas como «graves» o «muy graves».
Melilla también ha sufrido interrupciones relevantes. En 2007 el corte del cable ALME dejó a la ciudad incomunicada durante más de una semana. En 2010 se produjo otra rotura parcial provocada por el arrastre de un ancla a unos 9.200 metros de la costa.
En 2020 un temporal que dañó el paseo marítimo de Horcas Coloradas afectó a uno de los cables, lo que provocó una interrupción temporal de la conexión digital.
El informe recomienda reforzar la seguridad de estas infraestructuras, especialmente en el caso de Melilla. Entre las medidas planteadas figura la instalación de un nuevo cable de fibra óptica que sustituya al sistema ALME y la creación de un enlace submarino que combine suministro eléctrico y capacidad digital, siguiendo el modelo implantado en Ceuta.
García Pérez recuerda que tanto la Unión Europea como la OTAN han intensificado la vigilancia y protección de los cables submarinos, considerados infraestructuras críticas para la seguridad y la economía.
El documento concluye que la región del Estrecho y el mar de Alborán constituye un punto estratégico para la conectividad de Ceuta y Melilla. Por ello recomienda reforzar la redundancia de los sistemas, proteger las estaciones de desembarco y los tramos cercanos a los puertos, e impulsar nuevos proyectos de conexión que refuercen el valor estratégico de ambas ciudades autónomas.