Un informe del ingeniero y experto demógrafo Alejandro Macarrón Larumbe, titulado Cataluña ¿dónde vas? Dinámica demográfica y estructura territorial de España (16 de diciembre de 2025), alerta de un deterioro acelerado de la estructura demográfica catalana que, de mantenerse las tendencias actuales, conduciría a la pérdida de la mayoría autóctona en un plazo inferior a 35 años.
El estudio sitúa el problema en una debilidad histórica de la natalidad. Entre 1857 y 1900, pese al crecimiento de Barcelona, Cataluña aumentó su población por debajo de la media española, a diferencia de Madrid o Vizcaya. La excepción se produjo entre 1940 y 1975, periodo en el que Barcelona registró un incremento poblacional del 122%, frente al 38% del conjunto nacional. Tras ese ciclo, el crecimiento se frenó de forma persistente.
Desde finales de 1975, la población catalana nacida en España apenas ha crecido en términos netos, y disminuye si se excluyen los hijos de inmigrantes extranjeros. La caída temprana de la fecundidad en Cataluña, anterior a la del resto del país, incrementó la demanda de mano de obra externa y debilitó el relevo generacional.
Los datos más recientes confirman la tendencia. Entre 1976 y 2024, los nacimientos de madre nacida en España cayeron un 72% en Cataluña y un 74% en Barcelona, frente al 68% en el conjunto nacional. En 2024, la fecundidad de la mujer española fue de 1,04 hijos por mujer en Cataluña (1,07 en España). Ese mismo año, por cada nacimiento de españoles autóctonos fallecieron 2,19 en Cataluña (1,92 en España). A 1 de enero de 2025, el 26% de los españoles autóctonos residentes en Cataluña tenía 65 años o más.
El informe subraya un patrón diferencial de inmigración. A comienzos de 2025, el 25,1% de la población catalana había nacido en el extranjero, frente al 18,1% del conjunto nacional. En la provincia de Gerona, el porcentaje alcanzaba el 27,3%. Aunque Madrid presenta cifras similares (24,9%), la composición es distinta: en Cataluña, el 33% de los residentes extranjeros procede de África o Asia, frente al 22% en el resto de España y el 15% en Madrid.
La presión demográfica se aprecia con claridad en los nacimientos. En 2024, el 38,5% de los bebés en España tuvo al menos un progenitor nacido en el extranjero. Las tres provincias con mayor proporción fueron catalanas: Gerona (57,9%), Barcelona (52,8%) y Lérida (51,5%); Tarragona se situó en el 49,7%. En Cataluña, el 19,2% de los recién nacidos tuvo madre nacida en África o Asia, y el 20,2% padre de esas regiones; en el conjunto nacional, las cifras fueron 11% y 11,9%. En varios municipios, los porcentajes superan el 40% y alcanzan valores significativamente superiores.
La estructura por edades refuerza el diagnóstico. A 1 de enero de 2025, en Barcelona ciudad, el 57% de la población entre 20 y 44 años había nacido en el extranjero, frente al 46% en Madrid y el 31% en el total de España. En 2023, los nacimientos con al menos un progenitor inmigrante musulmán representaron el 25% en Lérida y Gerona, el 23% en Tarragona y el 15% en Barcelona; el promedio nacional fue del 10%.
Según las proyecciones del informe, en 2060 la población de origen español en Cataluña se reducirá a unos 4,2 millones, con un 44% mayor de 65 años y sólo un 12% menor de 20. El documento concluye que, sin un repunte sostenido de la natalidad, la comunidad perderá su base demográfica autóctona en las próximas décadas.