El chaleco antibalas resultó decisivo para salvarle la vida
Un inmigrante argelino propina dos puñaladas en el pecho a un policía local en un piso patera en Algemesí (Valencia)
Un inmigrante argelino propina dos puñaladas en el pecho a un policía local en un piso patera en Algemesí (Valencia)
Ambulancia en Valencia. Redes sociales
Por LGI
2 de junio de 2026

Un efectivo de la Policía Local de Algemesí ha sufrido un ataque con arma blanca durante una intervención en un piso de la localidad valenciana. El agente recibió dos acometidas dirigidas al pecho que, de no haber sido por el chaleco antibalas que llevaba puesto, podrían haberle causado heridas de extrema gravedad.

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del pasado domingo, en torno a la una y media, después de que el servicio de emergencias 112 recibiera un aviso por una pelea en una vivienda de la calle Rambla. Según las primeras informaciones, el altercado se habría producido en un piso ocupado por varios inmigrantes de origen argelino.

Tras recibir la alerta, dos patrullas de la Policía Local se desplazaron rápidamente hasta el lugar. Al llegar, los agentes se encontraron con una situación de gran tensión y con varias personas alteradas en el entorno del inmueble. En medio del alboroto, dos hombres abandonaron la zona a la carrera y se refugiaron en un portal próximo.

Los policías no tardaron en seguirles la pista. Un reguero de sangre en el suelo y en una pared les permitió localizar el punto exacto al que habían accedido los sospechosos. El rastro conducía hasta un patio interior, donde ambos se habían escondido tras huir del escenario inicial de la pelea.

Cuando los agentes llamaron a la puerta de la vivienda, les abrió una mujer, que les explicó que los dos hombres estaban dentro y que poco antes le habían pedido ayuda. Fue entonces cuando la intervención policial se convirtió en una escena de máxima peligrosidad.

Al percatarse de la presencia de los agentes, uno de los individuos, que tenía las manos ensangrentadas, agarró un cuchillo y se lanzó contra uno de los policías locales. El atacante trató de alcanzarle en el torso con el arma blanca, en una zona especialmente vulnerable del cuerpo.

El agente reaccionó disparando su pistola eléctrica para intentar reducir al agresor. Sin embargo, la situación se complicó durante el forcejeo. El policía llegó a tropezar mientras intentaba contener la embestida, lo que obligó a otro compañero a utilizar también el táser para frenar al atacante.

El chaleco antibalas resultó decisivo. La protección evitó que las cuchilladas llegaran a impactar de lleno en el pecho del agente y permitió que la intervención no terminara con consecuencias irreparables. La actuación conjunta de los policías locales y de varios efectivos de la Policía Nacional que acudieron al lugar permitió finalmente neutralizar al agresor.

Una vez controlada la situación, el detenido fue trasladado a un centro sanitario para ser atendido de las heridas que presentaba. Posteriormente, la Policía Nacional de Alzira asumió la investigación y la custodia del arrestado.

Al hombre se le atribuyen presuntamente los delitos de homicidio en grado de tentativa, lesiones y atentado contra agente de la autoridad. La investigación deberá aclarar ahora todos los detalles del ataque y las circunstancias previas de la pelea que motivó la intervención policial.

Este suceso se produce apenas unos días después de otro ataque contra un agente de la Policía Nacional en la provincia de Valencia. En aquel caso, un ciudadano gambiano intentó apuñalar a un policía al grito de «Alá es grande». También entonces el chaleco antibalas fue clave para evitar un desenlace mortal.

Ambos episodios han generado preocupación entre los cuerpos policiales por la violencia sufrida durante intervenciones ordinarias que pueden convertirse en cuestión de segundos en situaciones de riesgo extremo. En los dos casos, la protección reglamentaria que portaban los agentes acabó siendo determinante para salvarles la vida.

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