
Un agente de la Guardia Civil ha resultado herido en la tarde del viernes tras sufrir una agresión durante una intervención en el perímetro fronterizo de Ceuta. El suceso se produjo en la valla que separa la ciudad autónoma de Marruecos, en un contexto de fuerte presión en la valla.
Según fuentes cercanas a la actuación, el agente fue atacado con el mango de madera de uno de los ganchos artesanales que algunos inmigrantes ilegales utilizan para trepar por el perímetro. Como consecuencia del golpe, el guardia civil sufrió una herida y fue trasladado en ambulancia a un centro hospitalario para ser evaluado.
El agente herido se encontraba acompañado por otro efectivo del Instituto Armado, que no resultó lesionado, aunque el intento de agresión se dirigió contra ambos. El autor de la agresión fue detenido en el lugar de los hechos por las fuerzas de seguridad. No es la primera vez que se registra un incidente de estas características en la zona fronteriza, donde los agentes afrontan situaciones de alto riesgo de forma recurrente.
Los hechos se produjeron durante una jornada especialmente complicada, marcada por una enorme presión tanto en el mar como en el vallado terrestre. Desde la noche del viernes hasta el sábado, alrededor de 40 inmigrantes ilegales de origen subsahariano lograron acceder a Ceuta sorteando el perímetro fronterizo.
Ante esta situación, la Guardia Civil se vio obligada a reforzar la vigilancia nocturna, movilizando a todos los agentes disponibles. La falta de personal dificultó el control de los intentos de entrada, que se produjeron de manera simultánea por distintos puntos.
A esta presión se sumaron las condiciones meteorológicas adversas, con lluvias constantes que complicaron aún más las labores de vigilancia y control. Las deficiencias de la infraestructura también influyeron en la dificultad para contener los accesos, según las mismas fuentes.
Desde asociaciones profesionales se ha vuelto a reclamar el reconocimiento de la Guardia Civil como profesión de alto riesgo.