
Un inmigrante marroquí que cumplía condena en la prisión de Puig de les Basses, en Figueres, ha sido deportado a su país de origen tras ser considerado autor de una agresión sexual y de un asalto violento en una vivienda habitada por una anciana de 94 años y su cuidadora. La expulsión se materializó después de que la justicia dictara sentencia firme por unos hechos ocurridos en la primavera de 2020, según avanza ElCaso.cat.
El traslado al extranjero se llevó a cabo en noviembre de 2025, una vez activado el procedimiento administrativo por parte de la Policía Nacional, competente en materia de extranjería. El condenado fue trasladado por carretera hasta el aeropuerto de Madrid-Barajas, desde donde fue entregado a las autoridades marroquíes por agentes de la Unidad Central de Expulsiones y Repatriaciones.
Los hechos por los que fue condenado se remontan al 12 de mayo de 2020. Aquella noche, cinco individuos irrumpieron en el domicilio de la mujer mientras ella y su cuidadora dormían. Los asaltantes las sacaron de la cama bajo amenazas con un arma de fuego simulada y un arma blanca. A continuación, registraron todas las estancias y se apoderaron de 1.500 euros en metálico y dos teléfonos móviles.
Mientras tres de los asaltantes rebuscaban en las habitaciones, el ahora deportado se quedó custodiando a las dos víctimas. Fue entonces cuando, aprovechando la situación de absoluta indefensión, agredió sexualmente a la cuidadora ante la presencia de la anciana. Tras completar el robo, el grupo abandonó la vivienda.
La investigación de los Mossos d’Esquadra permitió detener a tres de los implicados sólo dos días después del asalto. Todos eran vecinos de Figueres y de nacionalidad marroquí. Cinco años más tarde, la resolución judicial ha derivado en la expulsión del principal agresor, que ya cumple condena en una prisión marroquí.
Junto a él, en el mismo operativo de repatriación, fueron expulsados otros dos internos del mismo centro penitenciario. Uno de ellos también había sido condenado por un delito de agresión sexual tras violar presuntamente a una compañera de piso. En ese caso, fue la intervención de otro inquilino, alertado por los gritos, la que evitó consecuencias aún más graves. La víctima sufrió diversas lesiones mientras trataba de defenderse.
El tercer expulsado cumplía pena por tráfico de estupefacientes. Fue arrestado por la Guardia Civil tras acceder a territorio español oculto en un camión procedente de Tánger que desembarcó en el puerto de Algeciras. Los agentes lograron interceptarlo en Girona, donde localizaron en un compartimento oculto del vehículo 202 paquetes de resina de hachís.