El curso escolar en La Rioja ha comenzado con un paso firme hacia la neutralidad en las aulas. El IES Sagasta de Logroño ha aprobado un reglamento interno que impide acudir a clase con la cabeza cubierta, lo que afecta directamente al uso del velo islámico. La medida ha sido respaldada por la comunidad educativa —profesorado, alumnado y familias— y defendida públicamente por la directora del centro, Rosario Calleja, que ha recordado que no se trata de una imposición arbitraria, sino de una norma avalada por el consenso.
Cinco asociaciones de inmigrantes —ATIM, AMIN, Arabella, Faizan e Madina y Gulzare Madina— han cargado contra esta decisión, calificándola de «discriminación«. En su nombre, Carlos Usón, responsable de Bienvenidos Refugiados, ha insistido en que el hiyab es un «derecho» y ha denunciado lo que, a su juicio, constituye un ataque a las mujeres musulmanas.
El centro niega rotundamente las acusaciones de falta de transparencia en la comunicación de la medida. Calleja ha explicado que las familias fueron informadas con antelación y que durante el verano mantuvo reuniones individuales con ellas para aclarar cualquier duda.
Pese a que hasta la fecha se había permitido el uso del velo en el instituto, la dirección ha decidido endurecer la norma para garantizar un marco común.
La presión de las asociaciones ha encontrado eco político. Izquierda Unida ha exigido que la Consejería de Educación impida que los centros establezcan este tipo de normas, mientras que la delegada del Gobierno en La Rioja, Beatriz Arraiz, reclama una solución para evitar tensiones en la «convivencia».
Al menos otros dos institutos en Calahorra ya aplican la misma prohibición desde hace tiempo, lo que demuestra que cada vez más centros educativos en La Rioja apuestan por mantener la neutralidad en el aula frente a presiones externas.