
Un responsable de circulación de Adif ha desvelado protegiendo su anonimato que los trabajadores de la línea ferroviaria que discurre desde Medina del Campo hasta Portugal se encuentran sometidos a un riesgo constante de accidentes graves debido a los robos semanales de cableado y material.
Según el relato que ha trasladado a la cuenta @Espball, en esa infraestructura se circula todavía con locomotoras diésel porque el proceso de electrificación no se ha completado. Hace aproximadamente un año el tendido estaba casi terminado y sólo quedaba una obra en un túnel de Salamanca, pero desde principios de 2026 los ladrones han descubierto que el tramo Salamanca-Fuentes de Oñoro no está alimentado eléctricamente, lo que reduce el riesgo para quienes sustraen el cobre. El resultado, según describe, es que «no ha habido una puta semana (excepto agosto) en la que no hayan robado al menos 1 vez. Lo más habitual es 2-3 robos semanales».
El problema no se limita al coste económico —que cifra en millones de euros mensuales entre el material sustraído y los destrozos— sino a las condiciones de seguridad en las que se trabaja. Los ladrones dejan el cableado y el material robado colgando sobre las vías, y los trenes impactan contra él. «Nos arriesgamos a tener accidentes graves porque dejan el material robado colgando y nosotros impactamos contra ello», señala. Añade que resulta «jodido estar más pendiente de no chocarte contra un cable de cobre enorme que han dejado colgando en vez de centrarte en la seguridad y la conducción».
En los 125 kilómetros de la línea, indica, ya hay más zonas sin cable que con cable. Aunque recientemente se han producido algunas detenciones, «hay muchos grupos operando y los robos no han cesado». Critica la falta de presión policial y asegura que «en prensa sale 1 de cada 30 robos». En su opinión, «estamos abandonados por Adif y por las fuerzas de seguridad».
El testimonio se acompaña de imágenes de la infraestructura dañada —catenaria rota y postes afectados en horario nocturno— y del parabrisas de una locomotora hecho añicos tras un impacto. Este relato se produce en un contexto en el que Adif ha registrado cifras récord de denuncias por sustracción de cable: 409 en el primer semestre de 2026, casi el total de todo 2025 (462), año que ya había marcado máximos desde 2018. Los robos afectan a sistemas de electrificación, señalización y telecomunicaciones, obligan a cortes de circulación y generan retrasos en la red convencional y de alta velocidad.
El trabajador concluye expresando impotencia: «Nuestros impuestos van a unos hijos de puta que juegan con nuestras vidas. Qué puta impotencia».