
La abogada y representante de la familia de tres víctimas, Pilar Esquinas, ha asegurado que el homenaje celebrado en Valencia por las víctimas de la riada estuvo «planificado al detalle desde Moncloa» y que los abucheos contra el presidente valenciano, Carlos Mazón, fueron «preparados para silenciar las críticas dirigidas a Pedro Sánchez«. En declaraciones al diario The Objective, Esquinas ha relatado que su grupo accedió al recinto por una puerta distinta a la prevista y que el ambiente «ya estaba dispuesto para generar ruido». Según sostiene, «las asociaciones más próximas ideológicamente a la izquierda fueron situadas en las zonas más visibles, junto a las cámaras de Televisión Española», mientras que “las demás familias fueron dispersadas por el auditorio y tuvieron grandes dificultades para acceder”.
El acto, celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, tenía como objetivo rendir tributo a los fallecidos y damnificados por las graves inundaciones que afectaron a la provincia de Valencia en octubre de 2024. Sin embargo, la ceremonia se vio empañada por tensiones políticas, abucheos y confusión entre los asistentes. «Nosotros no íbamos con la intención de protestar», explica la abogada. «Habíamos acordado mantener el respeto, pero cuando alguien del público comenzó a gritar a Sánchez, surgió una reacción espontánea. Lo que no fue espontáneo fueron los insultos a Mazón. Eso estaba perfectamente preparado».
A su juicio, la disposición del público, la ubicación de las cámaras y el acceso de las familias no fueron casuales, sino «un diseño premeditado para controlar la imagen mediática y el sonido ambiente». Esquinas acusa al Gobierno de haber buscado que «los medios se centraran en los gritos contra Mazón y no en los reproches hacia Sánchez». Asegura además que algunos medios «editaron el audio para que solo se escuchara ‘Mazón, Mazón’», lo que califica de «maniobra incomprensible».
Horas antes del acto se modificó la escaleta oficial. El cambio —decidido, según diversas fuentes, por el Ejecutivo central— permitió que los Reyes y el presidente del Gobierno saludaran de forma privada a una decena de familiares escogidos entre las asociaciones más afines. Ese encuentro previo, celebrado en una sala contigua al auditorio, habría dejado al presidente valenciano entrando solo en el recinto, en medio de las primeras protestas.